A partir de mediados del siglo
XIX, las mujeres tomaron las calles y los espacios públicos de las ciudades
europeas, hasta entonces espacios exclusivamente masculinos, a fin de dar a
conocer sus reivindicaciones. Al principio se trataba de temas menores, como el
derecho a vestirse como los hombres; pero pronto aparecieron las corrientes de
opinión ligadas a la petición de libertades públicas para la mujer, sobre todo
el derecho al voto. Así cristalizaron los movimientos feministas por el
sufragio en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
El movimiento feminista nació de
la incorporación de miles de mujeres al mundo de las fábricas en la época de la
Revolución Industrial, que provocó una gran ruptura en el seno de las familias.
En efecto, la mujer obrera no sólo atendía a su casa y a su esposo e hijos,
sino que se veía obligada, a causa de la pobreza reinante, a trabajar más de
catorce horas diarias en las fábricas por un salario mucho menor que el de los
hombres. De ahí surgió la necesidad de una lucha de carácter social en la que
se planteará una contestación al predominio de los valores masculinos. Pero,
asimismo, de la declaración de los Derechos Humanos que se había puesto a punto
a finales del siglo XVIII, durante la Revolución Francesa se extrajo la necesidad
de luchar por la igualdad social, política y jurídica entre los hombres y las
mujeres.
En aquellos tiempos, la mujer se
hallaba indefensa frente a la ley, incluso la mujer casada, a la que se
consideraba menor de edad. No sólo le estaba prohibido votar, sino que su
marido tenía plenos derechos sobre la administración y disfrute de sus
propiedades y la patria potestad exclusiva de sus hijos. Los primeros
movimientos socialistas, los llamados utópicos, que surgieron en Gran Bretaña y
Francia, denunciaron el sometimiento de la mujer y abogaron por la igualdad
civil. En América, muchas asociaciones religiosas acogieron favorablemente el
movimiento feminista, pero en Europa, la escuela para la lucha de las mujeres
fueron las mismas fábricas en las que trabajaban.
A mediados del siglo XIX, a estas
reivindicaciones se añadió la del derecho a estudiar y a recibir educación
universitaria, pues la calificación profesional se veía como instrumento de
liberación mediante la promoción social y la liberación económica de la mujer.
Pero a finales del siglo el eje de la lucha femenina fue el derecho al voto, a
lo que se oponían ferozmente estamentos y colectivos como los médicos, los
profesores universitarios o los sindicatos. En América, sin embargo, las mujeres
pudieron votar en 1920, y ocho años después lo hacían en Gran Bretaña.
Las mujeres sufragistas tomaban
las calles en desfiles organizados portando estandartes y bandas
reivindicativas, a fin de dar a conocer sus peticiones. En las pancartas
aparecían los nombres de grandes feministas, como Florance Nightingale,
Charlotte Brönte o Mary Wolltonecraft.
El vestido femenino cambió
radicalmente a finales del siglo XIX, cuando se desencadenó una verdadera
fiebre por los deportes, como el ciclismo, el tenis o la vela. Lo mismo sucedió
con la ropa para automovilistas; el polvo de las carreteras sin asfaltar y el
humo de los tubos de escape obligaron a las mujeres a protegerse el cuerpo con
largos guardapolvos y el rostro y los cabellos con sombreros y velos. El abrigo
modelo loden, se puso de moda para deportes de montaña, pues era
impermeable, suave y ligero, y el modelo muy cómodo, con un canesú y pliegues
por la espalda.
Las mujeres progresistas optaban
siempre por un modo de vestir cómodo no sólo en lo referente a los trajes y
complementos, sino también y sobre todo al calzado de calle. Según la época del
año, optaban por zapatos o botines con cordones, que sujetaban bien el pie y
eran mucho más cómodos de calzar que los que se abrochaban con corchetes o
botones. Hasta 1880, los zapatos izquierdo y derecho eran iguales. Los modelos
Oxford, Derby y Richelieu eran zapatos masculinos bajos y con cordones, que a
partir de principios del XX utilizaron también las mujeres.






gracias a ellas empezo a cambiar el mundo un poquito ...hasta no hace muchos años todavia estabamos bastante apretas por aqui ¡¡¡¡jajaja
ResponderEliminarbesines
Pues sí, han cambiado muchas cosas desde que estas valientes empezaron a reivindicar sus derechos. Pero todavía quedan cosas por cambiar.
Eliminar¡Un besote enorme!
Dear Pedrete,
ResponderEliminarThanks again for sharing.
We must thank those ladies. They achieved a lot. We can make our own choices these days.
Hug Dorien
While this blog is dedicated to social issues, I felt the need to devote a little time to know the efforts made by women to assert.
EliminarA huge hug, Dorien!
Hola Pedrete,
ResponderEliminarDa miedo imaginar cómo sería el mundo de estado como sin mujeres fuertes y educadas. Creo que todos estos ows mujer valiente mucho por lo que hicieron.
Abrazo grande,
Giac
Sin lugar a dudas el movimiento feminista hizo mucho por cambiar la historia de la humanidad.
Eliminar¡Un abrazo enorme!
dos entradas geniales, dos clases de historia, que en estos tiempos los niños modernos ni saben ni les interesa, a la mayoría, siendo una de las partes mas importantes de nuestra libertad actual.
ResponderEliminarun abrazo
Pues aun quedan un par de entradas más de esta temática, espero que te gusten.
Eliminar¡Un abrazo enorme!
http://www.youtube.com/watch?v=L13b0t9aARY
ResponderEliminar¡Gracias John por este vídeo! Me super-encanta Mary Poppins!
Eliminar¡Un besote enorme!
I have always been interested in the suffragettes, they were brave women. We owe a lot to them.
ResponderEliminarGeneviève