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lunes, 13 de agosto de 2012

¡Vivan los novios!


    Este año se ha casado el hijo de una cliente, y para adornar la tarta de boda, me pidió le vistiera una pareja de muñecos. Pues bien, cómo la boda ya se ha celebrado ya puedo mostrar el trabajo que le hice. Se trata de una pareja de muñecos de porcelana realizados por mi cliente en el taller de Marta Fuentes. La novia luce un vestido de tafetán marfil cubierto con varias capas de tul, cuerpo de encaje de valençiens y fajín de seda color lavanda. EL velo también está realizado con tul y rematado con un encaje de algodón. El ramo está realizado con flores de papel y la misma cinta de seda que el fajín.



    El novio luce un clásico traje de chaqueta de algodón negro. Chaleco de seda color plata y corbata de seda color lavanda a juego con los complementos de la novia. Ambos van fijados sobre una base de cartón rígido lacada en marfil y adornada con un encaje guipur y un ramillete de flores de papel.



Espero que los novios sean tan felices cómo lo fui yo realizando este encargo tan especial. ¡Gracias Isabel!



¡Un besote enorme y feliz semana!

domingo, 3 de junio de 2012

"La bruja buena".

    Este es sin lugar a dudas un trabajo fuera de lo común en mí, se trata de una bruja. Mi cliente me suele dar total libertad a la hora de vestir sus muñecas, eso se agradece, se nota que confía en mi trabajo. Y en este caso he querido salirme un poco del registro habitual en el que trabajo siempre. Por eso me decidí por vestir a esta muñeca de bruja, pero no una de estas brujas al uso vestidas de negro, no, he querido retratar  otra visión más country. Para el vestido he escogido un algodón estampado en tonos terrosos y un delantal de popelín teñido con café. Se toca con un sobrero de paja marrón y en las manos lleva una cesta con calabazas y la típica escoba. Espero que os guste.







¡Un besote y feliz semana!

martes, 29 de mayo de 2012

La dama viuda.


    Para una mujer victoriana, educada para ser esposa y madre, la viudez representaba una de las etapas más duras de la vida. No sólo tenía que soportar larguísimos períodos de tuto, sino también verse apartada de la vida social, a veces para siempre, pues sólo si quedaba acomodada una viuda podía hallar un nuevo pretendiente y contraer otro matrimonio. Sin embargo, para las aristócratas significaba recobrar su libertad personal y el control de sus bienes y de los que podía heredar de su difunto esposo.

    La intensa religiosidad de que hacía gala la sociedad victoriana impregnó todos los aspectos de su vida cotidiana privada y colectiva, al igual que muchas manifestaciones artísticas de la época, como la música o la poesía. La religión se mantenía sobre todo en torno al matrimonio y a la familia, por lo que afectaba también a todos los aspectos que llevaba aparejados la viudez.


    En realidad, sólo las familias pudientes eran capaces de soportar el gasto que representaba un luto llevado con todas las de la ley. Las grandes familias transmitían todo el ritual; la viuda se vestía con austera lana negra y sombreros con crespones. Éstos, el primer año, debían caer por la espalda hasta la parte de atrás de la rodilla, y sólo después podían acortarse hasta la cintura. La viuda no salía de casa excepto para acudir al servicio religioso o visitar a sus familiares más cercanos; las fiestas y las reuniones sociales, hasta las más inocentes, terminaban para ella. Si era una dama de mediana edad, a partir de entonces sólo podía esperar ocuparse de sus hijos y de sus nietos y vivir así hasta que, a su vez, le llegara su hora. En las casas, todo el servicio se vestía también de luto, y las puertas y las ventanas permanecían cerradas, procurando a sus moradores el silencio absoluto.



    De hecho, las grandes damas podían permitirse aliviar esta época tan triste. Si tenían dinero, podían viajar y, aunque no podían quitarse el luto, al menos cambiaban la monotonía por distracción. Podían vestirse de seda y emplear joyas y encajes, con lo que su depresión se atenuaba. Las herederas de las grandes fortunas podían incluso mejorar su estatus, pues recobraban el dominio sobre su patrimonio, que de casadas estaba en manos del marido.


Curiosidades:

El atuendo de luto.

    Para una viuda victoriana el luto se dividía en tres fases. El luto total duraba seis meses; el segundo luto, seis meses más y el alivio, la fase final, solía prolongarse tres meses más. Durante estos últimos, el negro se combinaba con gris, morado o violeta. En la primera fase del duelo sólo se podía lucir un único adorno: una hebilla de cinturón de acero bronceado. No obstante, y dada la duración de esta etapa, se permitía el uso de joyas, siempre que fueran de azabache u ónice, ambas piedras negras, así como de hebillas bronceadas. En el tiempo de alivio se introducían los diamantes y las hebillas plateadas.


Complementos.

    La aplicación de cuello, manteletas y chales de colores violeta o gris, era el medio más común de alivio de luto. Se trataba de hermosas piezas muy ricamente trabajadas, de encajes almidonados, lorzas y jaretas infinitesimales. También se usaban con este fin guantes de piel o malla en vez de los de lana, y sombrillas de colores suaves.



Las joyas.

    Una de las clases de joya más característicamente victorianas son las de significado sentimental y conmemorativo, las llamadas in memoriam, es decir, en recuerdo de un ser querido difunto. Estas joyas formaban parte del ritual del luto. Las más típicas eran los anillos de cabujón que podían abrirse y, en el interior, guardaban un mechón del cabello del desaparecido; los aros con fechas del nacimiento y la muerte y piezas realizadas con cabellos trenzados del difunto. La elección de los materiales y colores debía seguir las normas de cada fase del luto.









miércoles, 23 de mayo de 2012

La beata.

    Tengo la sospecha de que de alguna manera u otra, me han desaparecido varias entradas. Juraría que varias muñecas que he vestido estaban publicadas en el blog. Hace unos días me ocurrió con la muñeca de Helena. Y ahora para mi sorpresa encuentro que esta otra muñeca tampoco está publicada. El año pasado es verdad que tuvimos varios problemas con blogger y en mi caso tuve constancia de que una entrada sí desapareció. La lista de seguidores era cómo el Guadiana, aparecía y desaparecía a su antojo... No sé si en esta época desaparecieron más entradas, el caso es que me extraña y mucho que esta muñeca tan querida para mí, no tuviera una entrada de blog.


    Se trata de una muñeca que le vestí a Isabel Banet, una de mis clientes más queridas. Isabel es alumna de Marta Fuentes y de vez en cuando me manda las muñecas que hace en su taller para que se las vista. Ya he perdido la cuenta de cuantas le he vestido. Al principio sí que me daba pautas a la hora de vestirlas, pero ahora simplemente me las manda y ya está. Me deja que que las vista a mi aire. Eso es algo fenomenal, porque me da total libertad a la hora de crear el vestuario. Pero por otro lado también es un reto y una responsabilidad porque nunca sabes si acertarás o no con lo que estás haciendo. 



    A esta encantadora ancianita había que sacarle partido, esta deliciosa carita se merecía brillar con luz propia. Me decidí por un vestido muy simple, que no eclipsara los rasgos del rostro, así que opté por un vestido realizado en seda color gris plata y adornado con encaje negro antiguo. El corte se inspira en los vestidos de mediados del XIX, y se toca con una mantilla española, ya que trata de recrear aquellas señoras muy devotas y creyentes que acudían a la iglesia con misal y rosario en mano.



    Hay piezas de las que me cuesta trabajo desprenderme, se les coge cariño. Puede parecer algo cursi o ñoño por mi parte, pero sentí mucha lástima a la hora de empaquetar esta muñeca. Algunos trabajos llevan impregnados en cada puntada un trocito de mí mismo, y esta muñeca es una de ellas. La suerte es que esta muñeca está en muy buenas manos, por eso el dolor fue menor.

¡Un besote enorme!

(Dentro de unos días seguiré rescanto post desaparecidos)



domingo, 14 de febrero de 2010

Marie Antoinette

Aquí os presento mi último trabajo, se trata de una reproducción a escala de la reina Marie Antoinette.

La muñeca está realizada por Isabel Banet López de Rego en el taller de Marta Fuentes, y peinada por Teresa Benedicto Ibañez.

El vestido está inspirado en los modelos de la década de 1770. Se trata de un vestido de corte rococó con guardainfantes realizado en brocado de seda color azul polvo, y compuesto por tres piezas: falda, sobrefalda y peto. Este tipo de vestido, fue el principal atuendo femenino de todo el siglo XVIII. El nombre dado a estos vestidos abiertos frontalmente, de torso ajustado y plieges a la espalda (négligé),era "Robe a la francaise". Estas prendas se llevaban encima de un corset y un guardainfantes.

El peto en forma de V va adornado con encaje inglés de algodón, flores de cinta y lazos de seda color marfil, dispuestos en "échelle". Falda adornada con "quilles" de encaje inglés de algodón de color marfil y adornado con cintas de seda y flores del mismo material. Sobrefalda adornada con los mismos materiales. Manga ajustada al codo y adornada con "engageantes" de encaje inglés. El peinado llamado puff, va adornado con plumas de avestrúz, rosas de cinta, pedrería y lazos.