Cintas y galones.
La abundancia de
adornos es típica de los estilos victorianos y aparece a menudo en los modelos
de este periodo. Un ribete puede realzar un vestido o un sombrero, u ocultar
defectos o errores, y debe ponerse en la unión de una puntilla con la tela.
Imprescindible en el adorno de cortinajes y colchas, así como remates de
tapicería.
Las cintas son uno
de los elementos de la familia de los tejidos estrechos, igual que los
trenzados y las pasamanerías. Técnicamente, son tejidos de menos de 20 cm de
ancho. Se distinguen de los trenzados porque los hilos se cruzan de igual forma
que en los tejidos anchos más habituales: en el telar se disponen paralelamente
un conjunto de hilos longitudinales (o urdimbre) que son cruzados
perpendicularmente por otro hilo que los une (llamado trama) para formar la
tela. El resto de tejidos estrechos se realizan con otras técnicas: en los
trenzados los hilos se entrecruzan como si se tratara de una trenza compleja,
mientras que en las pasamanerías se retuercen los hilos hasta conseguir la
forma deseada.
Según el tipo de
hilo con el que están confeccionadas y según la utilidad que se les da, se
puede distinguir dos grandes tipos de cintas:
-Las cintas «toscas», tejidas en
hilo de fibras poco vistosas –como algodón, cáñamo o lino grueso que se usan principalmente
en la confección, para reforzar y realizar las prendas de vestir.
-Las cintas «finas», elaboradas
con hilos de fibras más lujosas como la seda –en la actualidad también se usa
el rayón y el polyester–, se usan principalmente para decorar prendas de vestir
y muchos otros objetos.
Galones.
Un galón estrecho
resulta muy útil como adorno, es un cordón fino con espirales o lazos en un
lado que se curva muy bien para rematar los bordes.
El galón fruncido
viene muy bien para rodear escotes, puños y bajos de vestidos, así como para
adornar sombreros y gorros típicos del estilo victoriano. También es
perfecto el picot braid, tanto sencillo como labrado, así como el soutage o
galón de grosgrain (grosgrén), evitando el de polyester rígido, que es más
difícil de manejar.
LAS CINTAS EN LA
HISTORIA DE LA MODA
La importancia de
las cintas se puede apreciar en las obras de arte. Se sabe que en las antiguas
civilizaciones mesopotámicas y griegas se llevaban ceñidas en la frente. Esta
cinta representaba, entre otras cosas, el símbolo de victoria para los atletas
vencedores en los Juegos Olímpicos.
Además de esta
función simbólica, las cintas de seda –la fibra que más ha representado el lujo
en la historia– han tenido un uso suntuario. Se han utilizado como un signo
externo de riqueza aplicado a las vestiduras junto a blondas, brocados y
pasamanerías. Del siglo XVI al XVIII decoraron indistintamente prendas
masculinas y femeninas, pero a partir de la Revolución Francesa se feminizaron
definitivamente. Durante los siglos XIX y XX se usaron como «joyas» de los
pobres en toda Europa: como soporte de colgantes, gargantillas, medallas
militares y adornan los peinados, el calzado, los sombreros y los vestidos de
fiesta populares. En resumen, según los historiadores de la moda, las cintas de
seda han sido un símbolo de elegancia a lo largo del tiempo.
Las cintas bastas y los
cordones trenzados han sido desde la antigüedad una necesidad en la confección,
usados para reforzar la estructura y para unir distintas partes de las prendas.

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