viernes, 1 de mayo de 2009

Taller de costura. V


Cintas y galones.



   La abundancia de adornos es típica de los estilos victorianos y aparece a menudo en los modelos de este periodo. Un ribete puede realzar un vestido o un sombrero, u ocultar defectos o errores, y debe ponerse en la unión de una puntilla con la tela. Imprescindible en el adorno de cortinajes y colchas, así como remates de tapicería.
   Las cintas son uno de los elementos de la familia de los tejidos estrechos, igual que los trenzados y las pasamanerías. Técnicamente, son tejidos de menos de 20 cm de ancho. Se distinguen de los trenzados porque los hilos se cruzan de igual forma que en los tejidos anchos más habituales: en el telar se disponen paralelamente un conjunto de hilos longitudinales (o urdimbre) que son cruzados perpendicularmente por otro hilo que los une (llamado trama) para formar la tela. El resto de tejidos estrechos se realizan con otras técnicas: en los trenzados los hilos se entrecruzan como si se tratara de una trenza compleja, mientras que en las pasamanerías se retuercen los hilos hasta conseguir la forma deseada.
   Según el tipo de hilo con el que están confeccionadas y según la utilidad que se les da, se puede distinguir dos grandes tipos de cintas:

-Las cintas «toscas», tejidas en hilo de fibras poco vistosas –como algodón, cáñamo o lino grueso que se usan principalmente en la confección, para reforzar y realizar las prendas de vestir.

-Las cintas «finas», elaboradas con hilos de fibras más lujosas como la seda –en la actualidad también se usa el rayón y el polyester–, se usan principalmente para decorar prendas de vestir y muchos otros objetos.
Galones.
   Un galón estrecho resulta muy útil como adorno, es un cordón fino con espirales o lazos en un lado que se curva muy bien para rematar los bordes.
   El galón fruncido viene muy bien para rodear escotes, puños y bajos de vestidos, así como para adornar sombreros y gorros  típicos del estilo victoriano. También es perfecto el picot braid, tanto sencillo como labrado, así como el soutage o galón de grosgrain (grosgrén), evitando el de polyester rígido, que es más difícil de manejar.

LAS CINTAS EN LA HISTORIA DE LA MODA

   La importancia de las cintas se puede apreciar en las obras de arte. Se sabe que en las antiguas civilizaciones mesopotámicas y griegas se llevaban ceñidas en la frente. Esta cinta representaba, entre otras cosas, el símbolo de victoria para los atletas vencedores en los Juegos Olímpicos.
   Además de esta función simbólica, las cintas de seda –la fibra que más ha representado el lujo en la historia– han tenido un uso suntuario. Se han utilizado como un signo externo de riqueza aplicado a las vestiduras junto a blondas, brocados y pasamanerías. Del siglo XVI al XVIII decoraron indistintamente prendas masculinas y femeninas, pero a partir de la Revolución Francesa se feminizaron definitivamente. Durante los siglos XIX y XX se usaron como «joyas» de los pobres en toda Europa: como soporte de colgantes, gargantillas, medallas militares y adornan los peinados, el calzado, los sombreros y los vestidos de fiesta populares. En resumen, según los historiadores de la moda, las cintas de seda han sido un símbolo de elegancia a lo largo del tiempo.
  Las cintas bastas y los cordones trenzados han sido desde la antigüedad una necesidad en la confección, usados para reforzar la estructura y para unir distintas partes de las prendas.

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