miércoles, 1 de abril de 2009

Taller de costura. IV


 Hilos y encajes.



Hilaturas.
    Si en el apartado dedicado a las telas decíamos que las mejores son las de fibra natural, en el caso de las hilaturas para coser, las de polyester son las más recomendadas. En el caso de los bordados no, estos hilos han de ser de algodón 100%, tipo perlé o mouliné, dependiendo de la labor a realizar. El hilo de hilvanar es también imprescindible en nuestro taller, tanto para marcar líneas de costura así como para coger dobladillos.
Encajes.
   El origen histórico del encaje se fija por lo general a mediados del siglo XVI y se supone que nació en Venecia. Pero si entendemos por encaje cualquier tejido transparente y bordado, hay que remontarse a las antiguas civilizaciones de Oriente para encontrar sus primeros vestigios.  Pero según la definición de encaje, se supone que es más reciente habiéndose disputado su paternidad venecianos y flamencos a mediados del siglo XVI. Sin embargo, en España ya se ejercitaban las labores de encaje de aguja y al bolillo medio siglo antes en varias poblaciones de España y con seguridad procedían de los conventos de monjas.
   Los encajes más recomendables en la confección de vestuario para personajes a escala 1:12, son los de fibra natural, en su variedad de valençiens o bolillos. Aunque existe una variedad muy amplia de tipos de encaje, los más conocidos son:
  1. Punto de Venecia. Fue el primero conocido en los mercados de Europa y el que más influencia tuvo en sus talleres.
  2. Punto de Malinas. El punto de Flandes floreció en Malinas. Se distingue por sus mallas de orificios redondos o hexagonales y por sus flores y hojas naturales que se bordean con un hilo más grueso pero sin relieves. También se fabricaba en Amberes y Lovaina y con hilo más grueso y peor malla en Arras y Lille.
  3. Punto de Alenzón o punto de Francia. Desde el siglo XVI, se trabajaban los encajes en diversas poblaciones de Francia pero desde 1665 prevalecieron los talleres de Alençon, imitando a Venecia. Se distingue de ésta en dar más precisión y naturalidad al dibujo.
  4. Punto Colbert. Llamado así en memoria del ministro de Luis XIV, Juan B. Colbert que tanto favoreció estas industrias en Francia desde 1661, un punto que tuvo gran desarrollo en Alenzón y otras ciudades francesas. Se caracteriza por el gran relieve de sus dibujos.
  5. Punto de Bruselas. Se caracteriza por la finura del hilo que procede de un lino especial y la tendencia a la naturalidad en las figuras y motivos vegetales.

   Si tiene en casa encajes antiguos o prendas pasadas de moda, recupérelos a la hora de vestir a sus muñecas, ya que estos encajes con aspecto ligeramente ajado, siempre le dan un toque especial a cualquier prenda realizada con ellos. Los encajes nuevos también se pueden envejecer con procedimientos caseros, tales como el teñido con anilinas sintéticas, té o café.
   Es bueno disponer de variedad de encajes en el taller, así podremos decidir mejor acerca de cuál es el más indicado para la decoración de la prenda que estemos realizando. Uno estrecho, ya sea recto, fruncido o plisado, sirve para adornar lencería, corsets, cuellos, bajos, canesús, polisones, delantales, colas y sombreros. Uno más ancho sirve para prendas enteras en vestidos de estilo eduardiano, o para la confección de volantes en un vestido de crinolina o en la cola de un vestido victoriano. Los motivos recortados en un encaje, se convertirán en preciosos canesús, así como en adornos para la ropa de casa, tipo tapetes o caminos de mesa.
   Un encaje de color a juego, queda muy bien como adorno, y los de tonos pastel sirven para vestiditos de muñequitas de muñecas. Los encajes de color negro siempre aportan este toque dramático y sofisticado.
   Los de color crema o marfil son más apropiados que los blancos para un traje de época. Un encaje blanco se puede teñir con té para darle un tono crema, o con café para un tono más tostado. También los podemos decolorar con lejía para conseguir así un blanco sucio. Tiña siempre bastante cantidad, porque no es fácil obtener exactamente el mismo tono dos veces. Pruebe primero con una mezcla floja, añadiendo más tinte para acentuar el tono. Remueva para que el color sea uniforme, aclare con agua fría y ponga a secar en el tendedero.
   Las tiras bordadas de algodón son también un precioso adorno en piezas de lencería, vestuario de niños y bebés, así como en delantales y cofias de doncellas y niñeras.

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