Mostrando entradas con la etiqueta Taller de costura.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taller de costura.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de enero de 2010

Enaguas antiguas.


    Resulta curioso al estudiar la historia del vestido, descubrir que el uso de ropa interior no es tan antiguo como pudiera parecer. Desde la edad media hasta bien entrado el siglo XIX la prenda interior más usada se limitaba a una simple camisa de algodón blanco, muy holgada y de una largura hasta más abajo de las rodillas. El uso de los calzones, también llamados pololos o bombachas, se empieza a popularizar a principios del siglo XIX, aunque algunas damas del periodo rococó ya usaban una especie de braguitas. Esta prenda tenía un valor más erótico que otra cosa, por lo que se puede entender que se usaba con otros fines distintos a los meramente formales. Como decía es aproximadamente a principios del siglo XIX cuando se extiende el uso de los calzones, que eran muy largos y simples, más adelante se confeccionan de forma más elaborada añadiéndosele bordados y pasacintas. En las primeras décadas de esta centuria el largo de las faldas se acorta ligeramente dejando los tobillos de las damas al descubierto, por lo que estos calzones quedaban ligeramente visibles, por este motivo es que se empezaron a adornar. A mediados de siglo se va acortando su largura, hasta que al final del siglo quedaban hasta medio muslo.
    Las enaguas también han tenido su evolución; cuando en la década de los treinta se empieza a incrementar el volumen de las faldas de los vestidos, se utilizaban varias capas de enaguas, hasta que en la década de los cuarenta aparece la enagua de crinolina, un material muy rígido que permitía con una sola enagua conseguir un mayor volumen. Posteriormente con la evolución de la siderurgia, aparece el acero flexible, que se añade a estas enaguas, dándoles una mayor comodidad, dentro de lo posible. En los sesenta, cuando el diámetro del ruedo de las faldas ha alcanzado medidas imposibles, el vuelo se va recogiendo hacia atrás, comenzando a formarse lo que posteriormente pasaría a conocerse como polisón. Este polisón se realizaba también con aros de acero unidos mediante cintas. Hacia finales de siglo, el polisón va desapareciendo hasta limitarse a una pequeña almohadilla rellena de algodón o lana, y atada a la cintura
    A continuación vamos a realizar varios modelos de enaguas.

Enagua simple:

    Es la más apropiada para cualquier vestido, aunque hemos dicho que su uso es moderno, se suele utilizar en vestidos de muñecas anteriores al siglo XIX: vestuario medieval y tudor, barroco, rococó...etc.
Su elaboración es muy simple: cortamos un trozo de algodón blanco o marfil de aproximadamente unos 25 cms. de largo por 9 cms. de ancho, le realizamos un dobladillo por las dos orillas, adornamos el bajo con encajes y entredoses y le añadimos unas flores bordadas y unos lacitos. Unimos ambos extremos con una costura abierta, planchamos y la fruncimos ajustándola a la cintura de nuestra muñeca.

Enagua de volantes:

    Esta enagua es para vestidos de 1840 y 1850. Se debe usar combinada con una enagua simple y calzones ligeramente largos.
    Cortamos tres bandas de algodón de 4 cms de ancho, una de 28 cms de largo, otra de 24 cms y otra de 20 cms.  Le realizamos un dobladillo por una de las orillas, adornamos con encaje y fruncimos un volante sobre otro de manera superpuesta, ajustando el mayor, sobre el mediano y este sobre el pequeño, este último lo ajustamos a la cintura de la muñeca. Para no conseguir un cintura muy ancha, es conveniente ajustar la ropa interior de forma escalonada, arriba la cintura del pololo, un poco más abajo la cintura de la enagua simple, y un poco más abajo todavía la enagua de volantes. Habrá que tener en cuenta el largo de esta última enagua para que no asome por debajo del vestido.

Enaguas con cola:

    Son las más apropiadas para vestidos de polisón. Se realizan en algodón entretelado para darles mayor forma.
    Comenzamos pegando la entretela de muselina sobre el algodón que hayamos elegido. Hay que recordar que ninguna señora que se dignara de serlo, usaba otro color que no fuera el blanco para su ropa interior.          Los colores eran para las llamadas "chicas de vida alegre". El marfil o el crema resultan muy agradables, ya que les confieren un aire antiguo a la pieza, aunque repito que no era un color al uso en la época. Cortamos la parte delantera al hilo, y las dos de la trasera al bies. Unimos las dos traseras entre si y las cubrimos con volantes, estos los podemos realizar con tiras bordadas no muy anchas y con un dibujo sencillo. La parte delantera también la podemos adornar con entredoses y flores bordadas o lazadas, pero de manera que nunca nos quede con volumen, ya que estos vestidos eran rectos por delante. Una vez tengamos adornadas ambas piezas, las unimos entre si y ajustamos a la cintura de la muñeca, siempre desplazando el rizo hacia atrás. Debajo de esta enagua es conveniente colocar el polisón, que habremos realizado a modo de cojín con el patrón que aparece en la ilustración. Este polisón lo podemos también utilizar en los vestidos rococó, uno a cada lado y sobre las caderas de la muñeca. De esta manera conseguiremos los llamados "paniers" tan de moda en la época.

miércoles, 1 de julio de 2009

Taller de costura. VII


Tipos de bordado.

    En cuanto a los tipos de bordados, entre las muchas variantes existentes, vamos a definir las más importantes:

   Bordado blanco, que hoy se hace también con colores y que puede ser de plumetis, inglés, festón, madeira, richelieu, colbert, renacentista, etc. 

    Bordado calado, sistema que se efectúa sacando hilos del propio tejido.

  Bordado de fantasía, cuando se usan diversas guarniciones, como algodón, lana, seda, cordoncillos, trencilla, hilo de oro, de plata, de cobre, perlas, lentejuelas, etc. Este tipo de bordado recibe diferentes nombres según su tipo, origen, materias utilizadas, etc. Pueden ser: de canutillo (con el hilo de oro o plata formando canutos), de realce (con los dibujos destacando sobre la tela), sobrepuestos o de aplicación (cuando se borda por separado y luego se cose a la tela), en relieve (generalmente mediante rellenos entre el bordado y la tela), al pasado (cuando las hebras atraviesan la tela de un lado al otro), de espiga, de cadeneta, de incrustaciones, etc.

  Bordado de laminillas metálicas o lamé, que se realiza con unas agujas especiales.

   Bordado de Humbría, italiano, con colores vivos y velado con gasa dorada.

   Bordado de Lunéville, que se realiza a ganchillo sobre un bastidor.

   Bordado en punto de Beauvais, otro tipo de bordado también francés.

   Bordado Persa, realizado con oro y piedras preciosas.

   Existen más. Todos los anteriores son ejecutados siempre a mano.


Puntos de bordado.
   
    Existen literalmente cientos de puntos de bordado. Aquí presentamos algunos de los más conocidos:

   Punto llano: Se emplea para rellenar figuras. Realice los puntos bien uniformes y juntos. Saque la aguja, insértela un poco más adelante y sáquela al lado de donde empezó.

  Punto raso: Se trabaja de izquierda a derecha y viceversa. Seguir el esquema del dibujo clavando la aguja hacia el interior del mismo, intercalar un punto largo con un punto corto sacando la aguja a la derecha del hilo. En las vueltas sucesivas dar puntadas largas en correspondencia de las cortas y viceversa sacando la aguja a la derecha del hilo. Para una labor de efecto, se aconseja alternar los tonos de color para conseguir bonitos matices.

  Punto de cordoncillo: El punto de cordoncillo es fácil de realizar, es realmente versátil porque se presta para delinear los perfiles de un motivo o para rellenarlo. Ofrece también la posibilidad de obtener una infinidad de combinaciones cromáticas, utilizando colores en contraste o tonos difuminados, y también empleando un solo color para lograr efectos siempre nuevos y distintos.  Es decorativo porque se presta para delinear los perfiles de un motivo, subrayar los detalles o rellenarlo, confiriendo a la labor un distinguido realce.

  Punto de cordoncillo simple: Saca la aguja por el derecho de la labor. Coge un pequeño tramo del tejido, en horizontal de derecha a izquierda, teniendo la hebra por encima de la aguja. Repite el movimiento procurando sacar la aguja por el final del punto anterior y coger siempre el mismo número de hilos.

  Punto de cordoncillo con hebra por debajo: Saca la aguja por el derecho de la labor y, manteniendo la hebra por debajo, realiza un punto horizontal de derecha a izquierda, cogiendo un pequeño tramo del tejido. Continúa repitiendo este punto y sacando la aguja siempre por el final del punto anterior para formar una línea continua.

  Punto de cordoncillo doble: Saca la aguja por el derecho y clávala a la derecha cogiendo pocos hilos del tejido. La hebra debe estar por encima de la aguja, y ésta debe salir siempre por el centro del punto anterior.

  Punto de cadeneta: Se realiza en sentido vertical. Salir con la aguja hacia el derecho de la labor, insertar la aguja en el mismo punto de salida y, sujetando el hilo en forma de anillo por debajo del dedo pulgar izquierdo, coger 5 o 6 hilos de tejido al interior del anillo mismo, después sacar la aguja. Insertar otra vez la aguja en el mismo punto de salida del punto precedente y repetir estos pasos.

  Punto de cadeneta anudado: Se trabaja igual que el punto de cadeneta, pero insertando la aguja, en vez del punto de salida izquierda, al lado del último punto realizado y saliendo en el centro del anillo.

  Punto de margarita: Es otra variante del punto de cadeneta. Utilizado desde siempre para bordar flores y hojas, recibe el nombre de la flor que logra reproducir con mayor fidelidad. El punto de margarita, a diferencia del punto de cadeneta (del que deriva y que se compone de puntos ininterrumpidos que dibujan los perfiles), está caracterizado por puntos aislados. Estos pueden disponerse radialmente para crear coloras de flores, bordarse a los lados de un tallo central para formar ramas con hojas o componer decoraciones y motivos de fantasía.
  Saca la aguja por el derecho de la labor, en el centro de la flor que vas a bordar, y realiza un punto de cadeneta. Fija el eslabón obtenido con un pequeño punto de trazo en el extremo opuesto al centro y saca la aguja por el orificio correspondiente al nuevo pétalo. Repite este movimiento hasta completar la flor.

  Nudo francés o rococó: Hacer un punto atrás de la medida que se desee el “ Rococó”, sacando la punta de la aguja en el sitio donde salió al principio, pero no sacarla toda de la tela. Enrollar  el hilo alrededor de la punta de la aguja tantas veces como sea necesario para cubrir el espacio del punto atrás. Sujetar el hilo enrollado con el pulgar izquierdo y hacer pasar la aguja; sujetando todavía el hilo enrollado, dar vuelta a la aguja allí donde se clavó e insertarla en el mismo sitio. Estirar el hilo hasta el punto inicial, emplear una aguja de ojo pequeño que pase bien entre el hilo enrollado. Repetir esta operación tantas veces como se desee de grande la rosa.
Un poco de historia.
   El bordado es un arte conocido desde épocas lejanas. Se cita el bordado que hacían los hebreos en el éxodo; Herodoto nos habla de los bordados egipcios, siendo Babilonia uno de los centros de producción de bordados más famosos de la antigüedad, hasta tal punto que a los bordados se les llamaba “telas babilónicas”. De Egipto a Grecia, Roma y Bizancio, donde llegó a tener una calidad excepcional en los vestidos reales y eclesiales, pasando luego a toda Europa de la mano de los italianos.
   Se considera que en España, Francia, Flandes e Italia tuvo su cénit el arte del bordado en el siglo XVII, tanto en la ropa, como en los tapices. El oficio de bordador estaba muy considerado en la sociedad y los más sobresalientes tenían taller propio con operarios asalariados a sus órdenes.
   No podemos olvidar la presencia hasta nuestros días de las Lagarteras de Toledo, que ofrecían sus telas bordadas de casa en casa, de caserío en caserío, de feria en feria.

lunes, 1 de junio de 2009

Taller de costura. VI


Tipos de costuras.



Las costuras básicas.

   En cada proceso de la confección hay que elegir la costura más indicada para trabajar con rapidez y facilidad y obtener un buen acabado. Estas instrucciones van dirigidas a una persona diestra, si la persona que las va a utilizar es zurda debe invertirlas.
  Empiece y remate todas las costuras a mano con un doble punto atrás, oculto en un pliegue interior si es preciso.

   Pespunte y punto atrás: El pespunte sirve para hacer costuras a mano y para empezar a rematar los hilos.
Trabajando por el lado derecho, se pincha la aguja y se vuelve a sacar 2 o 3 mm más allá de la línea de costura.
Se vuelve a pinchar en el punto de partida (pespunte) o bien retrocediendo 1 o 2 hilos del tejido (punto atrás) y se saca la aguja avanzando 2 o 3 mm, se prosigue de este modo, siempre clavando la aguja más atrás y sacándola hacia adelante. Las puntadas se superponen así por el revés, pero forman una línea continua (pespunte) o una fila de puntos (punto atrás) por el derecho.
 
   Hilván de sastre: Sirven para marcar puntos de unión en el género después de cortarlo y antes de desprender el patrón. Ponga hilo de hilvanar doble, de un color que contraste con el tejido. Pase 2 pequeñas puntadas cogiendo todas las capas de tela y papel, formando un lazo entre las puntadas. Corte el hilo dejando los extremos largos. Desprenda el patrón y corte el hilo entre las capas de las telas.

   Hilván y bastilla: El hilván sirve para sujetar temporalmente dos piezas de tela antes de probar y pasar a coser definitivamente. La bastilla se utiliza para los frunces, bordados y costuras decorativas. Asegure el hilo con un pespunte y pase la aguja varias veces hacia el revés y el derecho del tejido, con puntadas uniformes de 2 a 3 mm de distancia para las bastillas y de 10 mm para los hilvanes. Remate con un punto atrás.

   Embaste diagonal: Sirve para sujetar dos capas de tela encaradas antes de planchar. Asegúrese el hilo con un punto atrás y pase una serie de puntadas de ángulo recto con el canto de la tela, a distancias iguales. Las puntadas quedarán diagonales por un lado y rectas por el otro.

   Punto oculto (para embastes y dobladillos): Se utilizara un punto oculto en lugar del embaste normal para encarar telas de cuadros y rayas. El punto oculto se aplica también a dobladillos y para unir 2 dobleces con una costura invisible. Trabajando por el derecho de la labor, remeta hacia adentro del margen para costuras de una de las piezas. Sitúe y prenda con alfileres el pliegue sobre la otra pieza de la tela, de modo que el dibujo coincida. Asegúrese el hilo con un punto atrás, deslice la aguja por dentro del pliegue superior y luego por la pieza de tela encarada, con puntadas iguales cuando se trate de dobladillos o costuras invisibles.
Se alternarán puntadas uniformes en cada pieza de tela.

   Dobladillos: Para remeter cantos sin pulir y cuando se necesita una costura más fuerte que el punto oculto. Trabajando de derecha a izquierda pase dos puntadas hacia atrás por el borde. Prenda una pequeña puntada recta en la capa única de abajo y luego clave la aguja en diagonal y hacia arriba por el borde del dobladillo 5 mms. más adelante.

   Punto hueco: Para dobladillos en los que el canto esta pulido pero no necesariamente remetidos hacia adentro. Pase un hilván a 5 mm del canto y levante este hacia arriba a lo largo del hilván. Prenda una pequeña puntada a través del borde del dobladillo y tome entonces uno o dos hilos de la tela inferior. Prosiga a lo largo del borde con puntadas flojas.

   Sobrehilado y repulgo: El sobrehilado sirve para pulir cantos a mano y el repulgo para unir bordes y puntillas a mano. Trabaje de derecha a izquierda con puntadas diagonales limpias por el borde, uniformemente espaciadas e iguales.

   Punto de festón: Se utiliza como remate decorativo. Trabajando de izquierda a derecha con el canto hacia usted, pinche la aguja en la tela a 5 o 6 mm del borde. Pasando el hilo hacia delante, vuelva a pincharla en el mismo sitio. Pase el hilo hacia delante y clave la aguja 5 o 6 mm más adelante. Dejando la lazada bajo la aguja, tire el hilo de modo que la lazada quede en el borde.

   Punto de ojal: Para hacer ojales a mano, Haga el punto apretado y compacto, con el borde mirando hacia delante. Trabaje de derecha a izquierda formando una lazada limpia sobre cada puntada. No tire demasiado el hilo pues el borde se fruncirá.

viernes, 1 de mayo de 2009

Taller de costura. V


Cintas y galones.



   La abundancia de adornos es típica de los estilos victorianos y aparece a menudo en los modelos de este periodo. Un ribete puede realzar un vestido o un sombrero, u ocultar defectos o errores, y debe ponerse en la unión de una puntilla con la tela. Imprescindible en el adorno de cortinajes y colchas, así como remates de tapicería.
   Las cintas son uno de los elementos de la familia de los tejidos estrechos, igual que los trenzados y las pasamanerías. Técnicamente, son tejidos de menos de 20 cm de ancho. Se distinguen de los trenzados porque los hilos se cruzan de igual forma que en los tejidos anchos más habituales: en el telar se disponen paralelamente un conjunto de hilos longitudinales (o urdimbre) que son cruzados perpendicularmente por otro hilo que los une (llamado trama) para formar la tela. El resto de tejidos estrechos se realizan con otras técnicas: en los trenzados los hilos se entrecruzan como si se tratara de una trenza compleja, mientras que en las pasamanerías se retuercen los hilos hasta conseguir la forma deseada.
   Según el tipo de hilo con el que están confeccionadas y según la utilidad que se les da, se puede distinguir dos grandes tipos de cintas:

-Las cintas «toscas», tejidas en hilo de fibras poco vistosas –como algodón, cáñamo o lino grueso que se usan principalmente en la confección, para reforzar y realizar las prendas de vestir.

-Las cintas «finas», elaboradas con hilos de fibras más lujosas como la seda –en la actualidad también se usa el rayón y el polyester–, se usan principalmente para decorar prendas de vestir y muchos otros objetos.
Galones.
   Un galón estrecho resulta muy útil como adorno, es un cordón fino con espirales o lazos en un lado que se curva muy bien para rematar los bordes.
   El galón fruncido viene muy bien para rodear escotes, puños y bajos de vestidos, así como para adornar sombreros y gorros  típicos del estilo victoriano. También es perfecto el picot braid, tanto sencillo como labrado, así como el soutage o galón de grosgrain (grosgrén), evitando el de polyester rígido, que es más difícil de manejar.

LAS CINTAS EN LA HISTORIA DE LA MODA

   La importancia de las cintas se puede apreciar en las obras de arte. Se sabe que en las antiguas civilizaciones mesopotámicas y griegas se llevaban ceñidas en la frente. Esta cinta representaba, entre otras cosas, el símbolo de victoria para los atletas vencedores en los Juegos Olímpicos.
   Además de esta función simbólica, las cintas de seda –la fibra que más ha representado el lujo en la historia– han tenido un uso suntuario. Se han utilizado como un signo externo de riqueza aplicado a las vestiduras junto a blondas, brocados y pasamanerías. Del siglo XVI al XVIII decoraron indistintamente prendas masculinas y femeninas, pero a partir de la Revolución Francesa se feminizaron definitivamente. Durante los siglos XIX y XX se usaron como «joyas» de los pobres en toda Europa: como soporte de colgantes, gargantillas, medallas militares y adornan los peinados, el calzado, los sombreros y los vestidos de fiesta populares. En resumen, según los historiadores de la moda, las cintas de seda han sido un símbolo de elegancia a lo largo del tiempo.
  Las cintas bastas y los cordones trenzados han sido desde la antigüedad una necesidad en la confección, usados para reforzar la estructura y para unir distintas partes de las prendas.

miércoles, 1 de abril de 2009

Taller de costura. IV


 Hilos y encajes.



Hilaturas.
    Si en el apartado dedicado a las telas decíamos que las mejores son las de fibra natural, en el caso de las hilaturas para coser, las de polyester son las más recomendadas. En el caso de los bordados no, estos hilos han de ser de algodón 100%, tipo perlé o mouliné, dependiendo de la labor a realizar. El hilo de hilvanar es también imprescindible en nuestro taller, tanto para marcar líneas de costura así como para coger dobladillos.
Encajes.
   El origen histórico del encaje se fija por lo general a mediados del siglo XVI y se supone que nació en Venecia. Pero si entendemos por encaje cualquier tejido transparente y bordado, hay que remontarse a las antiguas civilizaciones de Oriente para encontrar sus primeros vestigios.  Pero según la definición de encaje, se supone que es más reciente habiéndose disputado su paternidad venecianos y flamencos a mediados del siglo XVI. Sin embargo, en España ya se ejercitaban las labores de encaje de aguja y al bolillo medio siglo antes en varias poblaciones de España y con seguridad procedían de los conventos de monjas.
   Los encajes más recomendables en la confección de vestuario para personajes a escala 1:12, son los de fibra natural, en su variedad de valençiens o bolillos. Aunque existe una variedad muy amplia de tipos de encaje, los más conocidos son:
  1. Punto de Venecia. Fue el primero conocido en los mercados de Europa y el que más influencia tuvo en sus talleres.
  2. Punto de Malinas. El punto de Flandes floreció en Malinas. Se distingue por sus mallas de orificios redondos o hexagonales y por sus flores y hojas naturales que se bordean con un hilo más grueso pero sin relieves. También se fabricaba en Amberes y Lovaina y con hilo más grueso y peor malla en Arras y Lille.
  3. Punto de Alenzón o punto de Francia. Desde el siglo XVI, se trabajaban los encajes en diversas poblaciones de Francia pero desde 1665 prevalecieron los talleres de Alençon, imitando a Venecia. Se distingue de ésta en dar más precisión y naturalidad al dibujo.
  4. Punto Colbert. Llamado así en memoria del ministro de Luis XIV, Juan B. Colbert que tanto favoreció estas industrias en Francia desde 1661, un punto que tuvo gran desarrollo en Alenzón y otras ciudades francesas. Se caracteriza por el gran relieve de sus dibujos.
  5. Punto de Bruselas. Se caracteriza por la finura del hilo que procede de un lino especial y la tendencia a la naturalidad en las figuras y motivos vegetales.

   Si tiene en casa encajes antiguos o prendas pasadas de moda, recupérelos a la hora de vestir a sus muñecas, ya que estos encajes con aspecto ligeramente ajado, siempre le dan un toque especial a cualquier prenda realizada con ellos. Los encajes nuevos también se pueden envejecer con procedimientos caseros, tales como el teñido con anilinas sintéticas, té o café.
   Es bueno disponer de variedad de encajes en el taller, así podremos decidir mejor acerca de cuál es el más indicado para la decoración de la prenda que estemos realizando. Uno estrecho, ya sea recto, fruncido o plisado, sirve para adornar lencería, corsets, cuellos, bajos, canesús, polisones, delantales, colas y sombreros. Uno más ancho sirve para prendas enteras en vestidos de estilo eduardiano, o para la confección de volantes en un vestido de crinolina o en la cola de un vestido victoriano. Los motivos recortados en un encaje, se convertirán en preciosos canesús, así como en adornos para la ropa de casa, tipo tapetes o caminos de mesa.
   Un encaje de color a juego, queda muy bien como adorno, y los de tonos pastel sirven para vestiditos de muñequitas de muñecas. Los encajes de color negro siempre aportan este toque dramático y sofisticado.
   Los de color crema o marfil son más apropiados que los blancos para un traje de época. Un encaje blanco se puede teñir con té para darle un tono crema, o con café para un tono más tostado. También los podemos decolorar con lejía para conseguir así un blanco sucio. Tiña siempre bastante cantidad, porque no es fácil obtener exactamente el mismo tono dos veces. Pruebe primero con una mezcla floja, añadiendo más tinte para acentuar el tono. Remueva para que el color sea uniforme, aclare con agua fría y ponga a secar en el tendedero.
   Las tiras bordadas de algodón son también un precioso adorno en piezas de lencería, vestuario de niños y bebés, así como en delantales y cofias de doncellas y niñeras.

domingo, 1 de marzo de 2009

Taller de costura. III



Telas y entretelas.



   Para la realización de ropa interior la tela más recomendable es el tejido de algodón, la batista o el popelín. Siempre blanco o marfil, los tonos pastel como el rosa, celeste o vainilla, se pueden utilizar en personajes de carácter, "nunca en señoras que se precien de serlo". Si vamos a vestir por completo a los muñecos, no se les pone ropa interior, salvo los pololos de las señoras y niñas así como sus enaguas. Estas prendas se pueden adornar con encajes de algodón tipo "Valençiens", o tiras bordadas de algodón. Los bordados y lazos son imprescindibles en el adorno de estas piezas.

   Para el vestuario de nuestros muñecos debemos empezar por elegir bien los materiales con los que confeccionaremos su atuendo, atendiendo a los libros de historia del vestido para asesorarnos acerca de los colores y estampados que se empleaban en la época a reproducir. Nada queda peor que un muñeco vestido con colorines o estampados fuera de época. También habrá que atender a la escala social de nuestro personaje a vestir, una señora usará telas finas y elegantes como la seda, el raso, el muaré, etc... Mientras que sus criadas lucirán uniformes realizados en fino algodón liso o rayado. Para los caballeros usaremos tejidos sencillos de colores oscuros y sin brillo, a excepción de trajes anteriores al siglo XIX, donde podremos utilizar pequeños brocados y sedas.
   Los trajes victorianos de señora más elaborados solían realizarse con varias telas distintas pero coordinadas entre sí. Puede adornar la cola de dichos vestidos con infinidad de encajes, cintas, bordados, flores y galones, siempre que el trabajo esté bien hecho. Pero recuerde que muchas veces la sencillez es lo más elegante, hay quién se empeña en colocarle a los vestidos poco menos que toda una mercería, lo cual queda siempre de lo más hortera. Los encajes excesivamente anchos o de dibujos grandes también los descartaremos, así como su exagerado fruncido, otra cosa que afea en exceso un trabajo.
Tipos de telas:
   Brocado: Formado por tejidos de seda con bordados en relieve. Los relieves pueden ser de hilos de metal o de seda. El peso de este tipo de tela es medio a pesado. Las figuras que se forman son distintas y variadas, generalmente de efecto floral.

   Charmeau: Satén de seda suave con una trama gruesa, de buena caída. Es reversible, tiene brillo por un lado con crepé en el otro.

   Chiffón: de textura muy suave y hecho de seda, algodón o terciopelo. Ideal para los vestidos de faldas lánguidas o en capas.

   Crepé: es una tela lisa, puede ser de seda, lana o poliéster. Es una tela doble faz, opaca y brillante (brillo natural), de muy buena caída.

   Dupión de seda: seda natural con brillo y textura; conocida como “seda salvaje”, es una tela que luce bastante elegante.

   Encaje: tejido formado por hilos de algodón, lino, seda, plata u oro con motivos diversos. Los encajes pueden ser:
  • Chantilly: conformada por figuras florales.
  • D´alencon: encaje más grueso que el chantilly.
  • Guipure: encaje espeso, grueso. Es bordado sobre tul, con cintas y con aplicaciones de pedrería, perlas o cristal.
   Gasa: Tela de seda delicada y transparente. Es ligera, suelta y de gran caída, crea bastante movimiento. Usada para hacer drapeados, volados y chales.

   Gazar: Ideal para la confección de faldas largas con cola. Son suaves y de caída perfecta.

   Georgette: Tejido delicado y fino, de seda natural. Está formado por bordados de variados dibujos.

   Mikado: Ideal para vestidos de gran volumen. Está formado por seda natural gruesa y de textura discretamente granulada.

   Organza: Entramado de hilos de seda muy finos, de delicada textura y casi transparente. Es ideal para bordarle figuras. Algunas tienen calado.

   Organza satinada: Entramado de hilos finos de seda espesa, muy tupida.

   Raso o satén: antiguamente este tejido de seda se confeccionaba con un acabado brillante, en la actualidad suele ser a base de acetato para lograr el raso cristal tan usado en vestidos de novia. Este tipo de tela tiene mucho cuerpo y brillo. Es bastante arrugado y muy asequible.

   Seda: Tejido milenario de origen chino, extraído de los capullos de los gusanos de seda. Existe la seda artificial, natural y salvaje rústica. La que tiene mejor cuerpo es la seda salvaje.

   Shantung: Es muy parecida a la seda salvaje en los nudos de la trama. Se venden diferentes tipos de hilados y de distintas calidades. Puedes encontrar esta tela tanto lisa como tornasol, de color natural, crema claro o marfil. El revés de esta tela es brillante. Es de buena calidad la que se resiste a las arrugas.

   Tafeta: Tela fina ligeramente armada. La mejor para estos casos es la llamada tafeta papillón. Este tipo de tela la encuentras en acabados mates y brillantes.

   Tafetán: Tela lisa, delgada y muy tupida.

   Tul: Tejido de seda muy fino, también puede ser de algodón o de fibra artificial. Usado mayormente en los velos y en los tutús de las bailarinas.
Entretelas.
   Las entretelas son esenciales para coser miniaturas, siempre y cuando estas sean ligeras y termo-adhesivas. Éstas pueden ser de tela tejida, como la muselina, o de fieltro, como el Vilene.
   La muselina tejida es mejor para los vestidos, porque conserva la elasticidad, mientras que las entretelas de fieltro son más tiesas y darán un poco de sí.
   Hay tiras de entretela termo-adhesiva a dos caras de hasta 6 cms. de ancho. La más común es la llamada "malla para dobladillos", que se usa para coger los bajos de los pantalones.
   Las entretelas más gruesas son muy recomendables para la confección de sombreros y corsets.

domingo, 1 de febrero de 2009

Taller de costura. II

El equipo. 



   El equipo necesario para la confección de labores de aguja para las casas de muñecas es muy sencillo y fácil de conseguir en cualquier mercería.

Lista de materiales:

-Agujas de coser del nº 12 y 10.
-Hilo de coser de polyester de varios colores.
-Hilo de hilvanar.
-Hilo perlé para bordados.
-Tijeras de sastre y de bordar (planas).
-Alfileres de modista.
-Lápiz HB afilado del nº 2.
-Jaboncillo de sastre.
-Regla y cinta métrica de sastre.
-Pinzas de depilar.
-Pincel fino.
-Pegamento para telas.
-Jeringuilla para cola con cánula curva.
-Plancha de vapor.
   Las agujas de coser han de ser finas y no muy largas, ya que tienden a doblarse con facilidad. Procure que estén siempre bien afiladas, ya que al despuntarse suelen deshilachar la tela y rasgarla. Para los bordados con hilo perlé use agujas del nº 10.

   Use unas tijeras de sastre bien afiladas para cortar la tela, nunca use estas tijeras para cortar papel, ya que se estropean muchísimo. Las tijeras de bordado de punta plana son ideales para pequeños cortes en cintas de seda o raso, así como para rematar costuras.

   Para trazar los patrones use un lápiz HB nº 2, o jaboncillos de sastre. Nunca utilice bolígrafos ni rotuladores, ya que estos suelen manchar con la tinta. Hoy también se fabrican jaboncillos de sastre en forma de lápiz. Procure que estén siempre bien afilados para que su trazo sea lo más fino. Cualquier desigualdad en el traspaso del patronaje puede dar al traste con una prenda de este tamaño.

   Procure coser todo lo que pueda y pegue solo cuando sea necesario. La cola a utilizar a de ser PVA (polivinilo-alcohol) blanca y espesa, que al secarse queda mate, transparente y flexible. Cuando use cola, trace una fina línea, deje secar un poco y presione las piezas a unir suavemente para que no rezume y deje secar. La cola se aplica con una jeringuilla de cánula curva.

   Antes de coser cualquier pieza debe planchar la tela, porque la más mínima arruga se verá y deformará las piezas. También es conveniente planchar las costuras abiertas y los dobladillos. Para conseguir caída en los volantes así como en los plisados de encaje, se puede aplicar vapor sin dejar caer la plancha. Otro truco es aplicar una fina capa de laca para el pelo y aplicar calor con el secador.

   Conviene trabajar a la luz del día, pero eso no siempre es posible. Si lo hace de noche procure ayudarse de un flexo con luz blanca. En el mercado existen también multitud de lupas de aumento con luz incorporada graduables.

   El orden es algo primordial en cualquier trabajo en miniatura, por lo que le recomiendo que procure guardar todo el equipo en pequeñas cajoneras para poder disponer de él con total comodidad. Utilice pequeñas cajitas o frascos de medicamentos para guardar las piezas más diminutas.
 Las mejores telas que se pueden utilizar en la confección de ropa a escala, son los algodones, las sedas y sus derivados (raso, muaré, organdí, batista, etc...). Hoy se fabrican infinidad de tejidos sintéticos, algunos de ellos debido a su aspecto "artificial" y moderno, no son muy recomendables, aunque hay excepciones. El terciopelo de algodón o seda, es imposible de trabajar a esta escala, ya que se deshilacha fácilmente, por lo que se recomienda usar terciopelo sintético o antelina. Pero tejidos como el nylon o el polyester, no son los más apropiados para las miniaturas.
   Los tejidos antiguos deben examinarse bien, y si tienen manchas o defectos se descartarán, lo mismo se aplica a encajes y cintas. A veces podrá aprovechar una parte de alguna prenda reforzándola con una fina entretela termo-adhesiva.

jueves, 1 de enero de 2009

Taller de costura. I




 "Si sabes coser un botón, sabrás bordar una rosa".  Quién formuló una frase tan alentadora como ésta tenía una larga experiencia y un profundo conocimiento del mundo de las labores de aguja. Esta página se propone demostrar la autenticidad de una afirmación tan seductora como esta.
   Agujas, hilo, telas y algo de paciencia, ingredientes comunes y fáciles de encontrar en casa, que se van transformando en  preciosos complementos para nuestra casa de muñecas. 
   Las labores artesanales realizadas en casa, dan carácter a la casa de muñecas y hacen de ellas algo muy personal. Antes de vestir sus muñecos, debe elegir una fecha aproximada para su casa. El estilo del vestuario de la señora de la casa marcará la fecha límite, y no deberá haber absolutamente nada en la casa que sea posterior a él. Una vez escogida la época de su casa de muñecas, encontrará dibujos e instrucciones para hacer una familia, sus sirvientes y amigos y vestirlos a la última moda.

sábado, 22 de noviembre de 2008

El taller de costura de Pedrete.

¡Hola a todos!

Aquí os dejos unas fotos de mi taller, donde paso la mayor parte del día haciendo miniaturas. La mesa como podéis ver la tengo atestada de trastos, tantos que termino trabajando en la bandeja que se extrae debajo de la tapa. Siempre he tenido la manía de trabajar en un rincón pequeñajo, y el hecho de hacer miniaturas no tiene nada que ver... En las paredes casi no me queda más espacio donde colocar ningún recuerdo más, y mucho menos alguna casita... Si un día os dais una vuelta por Estepa, sabéis que tenéis las puertas de mi taller abiertas de par en par.












¡Un besote enorme!