sábado, 13 de octubre de 2012

La moda en la Belle Époque. (I Parte).




    En el Siglo XX las guerras y las revoluciones sociales trajeron cambios definitivos en la industria de la moda. El cambio más importante quizás haya sido la lucha de la mujer contra las restricciones políticas y sociales, esto indiscutiblemente se manifestó en la relación femenina con el vestuario. Es así que en los primeros años del siglo XX desapareció el corsé y volvió la silueta natural de la mujer pudiendo mostrar sus piernas.

    A comienzos del siglo XX la moda empezó a crear nuevas tendencias acordes con el inicio de un nuevo siglo. Se impuso la silueta en forma de S, la cual se lograba con un corset bastante entallado que empujaba el busto hacia arriba y hacía la cintura mucho más estrecha, lo que hacía difícil respirar a las damas. Una época en donde los cánones de belleza imponían ciertas características para parecer mujeres ideales, así muchas mujeres para lograr este ideal llegaban a poner en riesgo su salud. 

    Las faldas eran ajustadas en las caderas y se iban ensanchando en forma de campana hasta llegar al suelo. También durante esta época nacieron los trajes sastre y los vestidos de corte con cierta influencia masculina para las mujeres que ya empezaban a insertarse en el mundo laboral de esos tiempos. Los cuellos altos dieron paso al escote en "V" y las faldas se acortaron levemente, dejando al descubierto los tobillos, cosa que también causó estupor en la época porque durante siglos las piernas femeninas habían sido el símbolo erótico que "provocaba la lujuria en los hombres" y que por lo tanto, debían ser escondidas. Hasta esa época los vestidos eran bastante largos, llegaban hasta el suelo y no permitían ver los zapatos.



    El peinado femenino tiene un importante papel, todas las mujeres quieren tener largos cabellos para poder realizarse recogidos y moños, en los que muchas veces se añaden grandes extensiones, los colores que más se llevan son los castaños, pelirrojos y en general tonos oscuros, los rubios son vistos como más vulgares. Aparte del recogido en sí (que suele ser en forma de hongo, ondulado, o con toques griegos) se suele adornar con multitud de tocados sombreros y joyas. Por su parte, las plumas y los encajes aparecieron con muchísimo éxito durante esta época, sobre todo en los grandes sombreros que se diseñaban con múltiples ornamentos. Las pamelas son el complemento ideal para las mañanas de paseo, con dimensiones espectaculares y grandiosos adornos tales como plumas, rafia, tules, lazos... para una noche de gala, lo más usado entre la alta alcurnia son las tiaras de brillantes, los tocados de plumas y marabú, e infinidad de cintas y lazos. Claro está, esa moda sólo podía ser seguida por las altas clases de la sociedad, en especial de Inglaterra y Francia. El cabello, que hasta entonces lucia ondulado comenzó a peinarse con raya al estilo Lillian Gish, que para entonces era el ideal a seguir por las mujeres. 



    Los zapatos se llevan abotinados con tacón de carrete y con el empeine bastante marcado, desde el mítico botín blanco y negro de botonadura, hasta los diseños más innovadores y coloristas, adornados con lazos o flores.


    Las joyas, gozan de ser uno de los complementos estrella de esta época, una época de esplendor para algunos, en la que se pueden permitir el lujo de encargar las más extravagantes y enormes joyas, desde pendientes, tiaras, diademas, sortijas, brazaletes y collares, tan espectaculares como el diamante HOPE.

    A partir de 1908, la moda ya no fue tan incómoda y la cintura dejó de marcarse tanto y se puso de moda el talle imperio, inspirado en la época de Napoleón. Asimismo se produjo un cambio rotundo en la moda, influenciado por el "Ballet Ruso" que recorría los escenarios europeos surgiendo así un gusto por lo oriental. Los colores llamativos reemplazaron la hegemonía de los tonos pastel y las faldas largas. Bailarinas como la sensual Isadora Duncan y la enigmática Mata Hari, se transformaron en íconos de belleza seguidos mundialmente. Gracias a esta nueva moda las mujeres se atrevieron a desafiar los sólidos principios morales que las ataban y comenzaron a mostrar el cuerpo, lo que por supuesto no fue posible sin el escándalo eclesiástico y machista de por medio. 

    Poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, se empieza a usar una sobrefalda a la altura de la rodilla a fin de dar vuelo a los vestidos que se utilizaban algo entallados. Asimismo los sombreros se redujeron un tanto en sus dimensiones y surgen desde entonces las primeras marcas de ropa deportiva, exclusiva para aquellos que gustaban de practicar el patinaje, esquí o tenis. Las clases altas adoptaron actividades de ocio como el deporte, causando un acelerado desarrollo de la moda, que fue generado por la alta demanda de ropa más flexible. Los ajustados corsés, o corpiños fueron modificados, y gradualmente su uso diario fue abandonado.

    No estaba bien visto lucir la piel morena, (ya que así lucía la clase trabajadora tras pasar largas jornadas a la luz del sol) por este motivo utilizaban sustancias muy peligrosas para blanquear la piel que contenían plomo o arsénico. Llegaban a marcarse aun más el color de las venas para que no se dude de su delicadeza cutánea. Una década en donde el uso del maquillaje era habitual, pero el resultado deseado era muy natural. Helena Rubinstein proponía polvos rosas para dar un aspecto más saludable. Por otro lado Elisabeth Arden abre su primer salón de belleza en donde proponía a las damas de la alta sociedad tratamientos faciales para mejorar la calidad de la piel. Las dos mujeres de la belleza sacaban al mercado novedosos productos que fueron muy bien aceptados por las mujeres. Durante la guerra, no estaba bien visto malgastar dinero en maquillaje, así que solo usaban un poco de labial rojo y vaselina que aportaba brillo a los párpados. 



    Los diseñadores de moda en esta época fueron Worth, Paul Poiret, Mariano Fortuny, Jacques Doucet, Jeanne Lanvin y Jeanne Paquin, Leon Bakst, Lucille, Edgard Molyneux, Jean Patou o Madeleine Vionnet.

3 comentarios:

  1. From Mata Hari (she was a Dutch woman :D!) to lipstick and from lingery to fashion designers: everything is in your post! It is perfect, Pedrete, thank you so much!
    Besos, Ilona

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  2. Dear Peter,
    As usual...perfect again..:-)
    Hugs Dorien.

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  3. Me fascina todo lo que tiene que ver con esa Epoca... muchas gracias por este amplio y completo reportaje ... los vestidos son maravillosos. Mariajo

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