En 1914 llegó la Primera Guerra Mundial. De
dimensiones escalofriantes y trágicas consecuencias para el viejo continente,
terminó por completo con la farándula y el lujo de la moda francesa e inglesa, donde
se encontraban las grandes casas de alta costura. Una vez finalizado el conflicto, en 1918, la falda campana dio paso a los
cortes rectos, "tipo tubo". El tan utilizado corsé cambió de estrategia,
ya que si antes se había usado para levantar el busto, ahora lo hacía para
disminuirlo. El "corsé alisador" y los vestidos acinturados en la
cadera, dibujaron el nuevo tipo de belleza y de mujer, las que buscaban
parecerse más a los muchachos que a las antiguas beldades femeninas. Así surgió
la mujer estilo “Garçon”, quienes para lograr más aún el parecido con los
hombres, se cortaron el pelo y perfilaron las cejas, comenzaron a salir a
bailar y se borraron los antiguos patrones sociales que diferenciaban las
clases. Ahora hasta era bien visto ser amiga o parecerse a las cortesanas de
"vida alegre".
En plena época de post guerra y
representando a esta nueva generación de mujeres independientes y modernas,
apareció la mítica Coco Chanel.
Su estilo cómodo y práctico representaba la revolución femenina y la economía
que debía surgir en época de recesión. Por esta razón, introdujo materiales más
simples y baratos que el chiffon, el tul y la seda. Creó entonces los trajes de
punto, tejidos finos que otorgaban más y mejor flexibilidad para la nueva
mujer, la que además ponía énfasis en la práctica deportiva, incentivada por la
reciente costumbre de ocupar el tiempo en algo útil. La mujer ya no era una
utilidad en sí, sino que "hacía" cosas útiles.
El final de la guerra hizo que muchas cosas
cambiaran, repentinamente todas las mujeres deseaban lucir enigmáticas y
peligrosas. Se cortaban el pelo de manera muy masculina, destacaban los ojos
con kohol y los labios de rojo intenso. Ahora la mujer estaba envuelta con
un halo de encanto, sensualidad y misterio. Los hombres sucumbían frente a esta
belleza madura de movimientos felinos y mirada dormida; la mujer sacaba
provecho de su cuerpo y no lo ocultaba por prejuicios moralistas.
Para considerarse chicas modernas, las
mujeres debían lucir el corte a lo chico, pero los hombres no aceptaban esta
moda. Este corte podía llevarse tanto con el cabello lacio u ondulado, algunas
lo adornaban con una cinta en la frente. El maquillaje se usaba muy
recargado sin importar que se viera artificial, los ojos negros, la boca roja y
las cejas cuidadosamente perfiladas en forma semicircular. El principal objetivo de este look era la
provocación. Fue esta una época donde se decía que las mujeres
parisinas habían descubierto el secreto de la seducción.
Por primera vez en la historia de la moda
los vestidos de día eran tan cortos como los de noche, ¿y qué se llevaba
debajo? La prenda más usada era una combinación de algodón color crema
compuesta por un corsé y un sujetador para disimular los pechos, con tirantes
ajustables, parte delantera bordada, partes laterales y traseras elásticas,
cierre lateral con corchetes y cuatro portaligas ajustables. Todo esto estaba
confeccionado con un nuevo material: el rayón, ligero, barato, y fácil de
lavar. La contribución a la emancipación de la mujer que supuso librarse
de indumentarias de varios kilos de peso es enorme. Los aparatosos sombreros de
la belle époque quedaron definitivamente desterrados de los armarios, ahora
eran tan minimalistas y elegantes como la silueta y los vestidos. La imagen de
la década fue el pelo a lo chico, y las que no querían desprenderse de su
melena no podían considerarse chicas modernas. La imagen se completaba con ojos
con gruesas rayas negras, boquita de piñón de un rojo intenso, y cejas
cuidadosamente depiladas. Maquillarse o darse polvos en público se consideraba extremadamente
elegante. El maquillaje debía ser muy recargado, no importaba que resultara
artificial.
La verdadera creación de la época fue el
rimel resistente al agua, tanto Elisabeth Arden como Helena Rubinstein se
atribuían la invención. De esta forma esta feroz competencia hizo que el mercado
de la cosmética creciera rápidamente. A ellas se suma Max Factor,
maquillador de teatro y de varias estrellas de cine. Por su parte Coco Chanel
mostraba su morena piel consiguiendo así gran cantidad de imitadoras, según
ella la palidez extrema era solo para los pobres que trabajaban encerrados día
y noche. Josephin Baker fue la encargada de revolucionar los cánones de belleza
por su estilo y piel negra que comenzó a considerarse hermosa y delicada.
La silueta de la mujer se hace
completamente lisa por la parte superior, de forma que el look unisex o andrógino se generaliza. Se consigue no marcar
pecho ni cintura, por medio de los corsés alisadores. Se elimina la falda larga
de la década anterior y la sobrefalda que se lleva sola, pierde su vuelo. Look
garçon, pelo corto a lo chico, axilas y piernas depiladas. Chanel impone las
prendas unisex como el jersey. Se llevan vestidos enteros con flecos y bolsitos
pequeños. Las prendas se acortan por encima del tobillo, y la década acaba con
el corte de pelo “Eton”.
Los
zapatos están pidiendo a gritos pasarse la noche bailando, por lo que están
diseñados para que no resbale el pie fácilmente. El calzado sujeto al tobillo
con una tira constituye la esencia de los dorados años veinte, la década de las
fiestas desenfrenadas y los maratones de baile.








Beautiful dresses! I would love to wear some of them. However I don't know if I would like to wear a corset.
ResponderEliminarGeneviève
That linen hat with those awesome silk roses, oh sooooooo romantic! It is a white fashion version of my tea roses in a vase :D!! Those dresses, so beautiful, but the corsets no, don't need one: I am slim ;)!! Besos, Ilona
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