sábado, 13 de octubre de 2012

La moda en la Belle époque.(II Parte).



    En 1914 llegó la Primera Guerra Mundial. De dimensiones escalofriantes y trágicas consecuencias para el viejo continente, terminó por completo con la farándula y el lujo de la moda francesa e inglesa, donde se encontraban las grandes casas de alta costura. Una vez finalizado el conflicto, en 1918, la falda campana dio paso a los cortes rectos, "tipo tubo". El tan utilizado corsé cambió de estrategia, ya que si antes se había usado para levantar el busto, ahora lo hacía para disminuirlo. El "corsé alisador" y los vestidos acinturados en la cadera, dibujaron el nuevo tipo de belleza y de mujer, las que buscaban parecerse más a los muchachos que a las antiguas beldades femeninas. Así surgió la mujer estilo “Garçon”, quienes para lograr más aún el parecido con los hombres, se cortaron el pelo y perfilaron las cejas, comenzaron a salir a bailar y se borraron los antiguos patrones sociales que diferenciaban las clases. Ahora hasta era bien visto ser amiga o parecerse a las cortesanas de "vida alegre". 


    En plena época de post guerra y representando a esta nueva generación de mujeres independientes y modernas, apareció la mítica Coco Chanel. Su estilo cómodo y práctico representaba la revolución femenina y la economía que debía surgir en época de recesión. Por esta razón, introdujo materiales más simples y baratos que el chiffon, el tul y la seda. Creó entonces los trajes de punto, tejidos finos que otorgaban más y mejor flexibilidad para la nueva mujer, la que además ponía énfasis en la práctica deportiva, incentivada por la reciente costumbre de ocupar el tiempo en algo útil. La mujer ya no era una utilidad en sí, sino que "hacía" cosas útiles. 



    El final de la guerra hizo que muchas cosas cambiaran, repentinamente todas las mujeres deseaban lucir enigmáticas y peligrosas. Se cortaban el pelo de manera muy masculina, destacaban los ojos con kohol y los labios de rojo intenso. Ahora la mujer estaba envuelta con un halo de encanto, sensualidad y misterio. Los hombres sucumbían frente a esta belleza madura de movimientos felinos y mirada dormida; la mujer sacaba provecho de su cuerpo y no lo ocultaba por prejuicios moralistas. 


    Para considerarse chicas modernas, las mujeres debían lucir el corte a lo chico, pero los hombres no aceptaban esta moda. Este corte podía llevarse tanto con el cabello lacio u ondulado, algunas lo adornaban con una cinta en la frente. El maquillaje se usaba muy recargado sin importar que se viera artificial, los ojos negros, la boca roja y las cejas cuidadosamente perfiladas en forma semicircular. El principal objetivo de este look era la provocación. Fue esta una época donde se decía que las mujeres parisinas habían descubierto el secreto de la seducción. 


    Por primera vez en la historia de la moda los vestidos de día eran tan cortos como los de noche, ¿y qué se llevaba debajo? La prenda más usada era una combinación de algodón color crema compuesta por un corsé y un sujetador para disimular los pechos, con tirantes ajustables, parte delantera bordada, partes laterales y traseras elásticas, cierre lateral con corchetes y cuatro portaligas ajustables. Todo esto estaba confeccionado con un nuevo material: el rayón, ligero, barato, y fácil de lavar. La contribución a la emancipación de la mujer que supuso librarse de indumentarias de varios kilos de peso es enorme. Los aparatosos sombreros de la belle époque quedaron definitivamente desterrados de los armarios, ahora eran tan minimalistas y elegantes como la silueta y los vestidos. La imagen de la década fue el pelo a lo chico, y las que no querían desprenderse de su melena no podían considerarse chicas modernas. La imagen se completaba con ojos con gruesas rayas negras, boquita de piñón de un rojo intenso, y cejas cuidadosamente depiladas. Maquillarse o darse polvos en público se consideraba extremadamente elegante. El maquillaje debía ser muy recargado, no importaba que resultara artificial. 


    La verdadera creación de la época fue el rimel resistente al agua, tanto Elisabeth Arden como Helena Rubinstein se atribuían la invención. De esta forma esta feroz competencia hizo que el mercado de la cosmética creciera rápidamente. A ellas se suma Max Factor, maquillador de teatro y de varias estrellas de cine. Por su parte Coco Chanel mostraba su morena piel consiguiendo así gran cantidad de imitadoras, según ella la palidez extrema era solo para los pobres que trabajaban encerrados día y noche. Josephin Baker fue la encargada de revolucionar los cánones de belleza por su estilo y piel negra que comenzó a considerarse hermosa y delicada. 


    La silueta de la mujer se hace completamente lisa por la parte superior, de forma que el look unisex o andrógino se generaliza. Se consigue no marcar pecho ni cintura, por medio de los corsés alisadores. Se elimina la falda larga de la década anterior y la sobrefalda que se lleva sola, pierde su vuelo. Look garçon, pelo corto a lo chico, axilas y piernas depiladas. Chanel impone las prendas unisex como el jersey. Se llevan vestidos enteros con flecos y bolsitos pequeños. Las prendas se acortan por encima del tobillo, y la década acaba con el corte de pelo “Eton”.



     Los zapatos están pidiendo a gritos pasarse la noche bailando, por lo que están diseñados para que no resbale el pie fácilmente. El calzado sujeto al tobillo con una tira constituye la esencia de los dorados años veinte, la década de las fiestas desenfrenadas y los maratones de baile. 

2 comentarios:

  1. Beautiful dresses! I would love to wear some of them. However I don't know if I would like to wear a corset.
    Geneviève

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  2. That linen hat with those awesome silk roses, oh sooooooo romantic! It is a white fashion version of my tea roses in a vase :D!! Those dresses, so beautiful, but the corsets no, don't need one: I am slim ;)!! Besos, Ilona

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