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martes, 1 de diciembre de 2009

Pintura al óleo.


    En arte se conoce como óleo a los aceites que se usan para combinar con otras sustancias y obtener así un producto idóneo para la pintura y como extensión, se fueron llamando óleos a la misma pintura en sí.
    El uso del óleo se conoce desde la antigüedad y estaba ya extendido entre los artistas de la Edad Media sobre todo combinándolo con la pintura al temple o al fresco. Con esta mezcla retocaban las obras realizadas en yeso y conseguían así un secado más rápido. Con el avance y las investigaciones de la alquimia se fueron inventando mezclas favorables para los resultados de la pintura. El aceite que más se empleaba era el de linaza que solía mezclarse con los pigmentos de minerales que son los que proporcionan el colorido, pero no era el único y cada artista en su taller tenía su propia fórmula que guardaba muy en secreto. Muchos siguieron los consejos y experiencias escritos en el Tratado del monje Teófilo que ya se conoce y se menciona en el año 1100.
    Esta pintura obtenida con la mezcla de óleos ofrecía muchas ventajas al pintor, entre otras, el poder realizar su obra lentamente y sin prisas de acabado (lo contrario de lo que ocurría en la pintura al temple, o al fresco), el poder retocar la obra día a día, variar la composición, los colores, etc.
    Las bases sobre las que se aplica el óleo son diversas, sin que por ello varíe su aspecto. Lo que si varía es la técnica de preparación de estas bases pues es muy distinto pintar sobre lienzo, tabla, fresco o cobre. A partir del siglo XVI con el arte barroco los pintores eligieron como soporte favorito de sus pinturas al óleo sobre lienzo, siendo este más práctico para la elaboración de grandes composiciones, que la tabla. De tal forma tomó importancia el material empleado por los artistas que se empezó a emplear la palabra lienzo u óleo en lugar de cuadro para designar las obras pictóricas. Los primeros grandes artistas de pintura al óleo fueron los flamencos.
    La tradición sostiene que fueron los hermanos Van Eyck los que inventaron la pintura al óleo. Esta afirmación, falsa, se basa en que, efectivamente fueron ellos, sobre todo Jan, los que explotaron las innumerables posibilidades de esta técnica, infrautilizada hasta entonces.
    Van Eyck utilizaba el óleo con gran precisión y los venecianos (Tiziano) lo ampliarán aprovechando las posibilidades de textura de la pintura con base de aceite. La perspectiva aérea la desarrolla Leonardo de Vinci (la Gioconda). El flamenco Rubens, pintor barroco parte de una base oscura o neutra. Estos pintores se caracterizaban por ser directos en grado extremo (capas con gran vitalidad y mínimas correcciones). Rembrandt creará el "grisaille"; éste se convirtió en el método académico en el siglo XVIII. En el Romanticismo hay mayor libertad técnica. En el impresionismo los pintores usan una técnica más directa. En el expresionismo abstracto hay un intento de primar la expresión en lugar de la corrección técnica, igual que los neoexpresionistas.
    El equipo que usan estos artistas son pinceles (cerda blanca o marta roja, también de pelo sintético, y diferentes tamaños), espátula, caballete y paleta. Las técnicas fundamentales son, trabajar por capas, o en directo "alla Prima".

Óleo sobre un muro:

    En primer lugar, el artista se disponía a preparar la pared para recibir la pintura (Imprimación). La técnica está descrita por Giorgio Vasari(1511-1574), arquitecto y pintor teórico del arte italiano en su obra Le Vite:
Primero se satura la superficie del enlucido con varias capas de aceite cocido, hasta llegar al punto en que la pared ya no absorba más. Cuando está la superficie seca se aplica una capa de blanco de plomo, de aceite, de amarillo de plomo y de arcilla refractaria. Se dan las últimas capas con polvo de mármol muy fino y cal, más una aplicación de aceite de lino. Para terminar, se extiende una mano de pez griega.

Óleo sobre tabla:

    Esta técnica fue la utilizada preferentemente por los artistas de la pintura flamenca. Sin embargo, gran número de pinturas italianas de la primera época renacentista estaban pintadas sobre tabla. Se preparaba la tabla con una capa de carbonato de cal terroso (creta) blanco y cola animal (gesso). De esa manera la madera resultaba compacta y lisa, a la espera de la pintura.
Es importante que la tabla que usar se encuentre en óptimas condiciones y que preferentemente sea nueva.

Óleo por veladuras:

    El óleo trabajado a base de veladuras es la técnica de pintar que más se utilizó en el Renacimiento. También fue frecuentemente utilizada por artistas posteriores. Rembrandt, por ejemplo, finalizaba sus cuadros con numerosas veladuras de color transparente sobre la base seca. La veladura consiste en capas muy delgadas de pintura, de forma que se transparente la capa inferior, así el color que veremos es el resultado de la mezcla del color inferior más el de la veladura.
Para realizar una veladura es necesario que la capa inferior esté perfectamente seca. Dicha capa inferior puede ser de óleo o de acrílico, pero nunca debe hacerse al contrario, es decir, no debe pintarse acrílico sobre óleo. En la antigüedad se utilizaba frecuentemente una base de temple sobre la que, una vez seca, se iban añadiendo las sucesivas veladuras de color al óleo. La transparencia y profundidad conseguida así dan una calidad inimitable a las obras pintadas enteramente siguiendo esas técnicas.
Para adelgazar la pintura se deben usar medios esencialmente naturales.

Curiosidades:
  • Existía un pigmento llamado marrón de momia que se obtenía de la descomposición de las momias que se importaban de manera clandestina desde el siglo XII.
  • Los distintos artistas tenían y tienen sus trucos para poder dar a la pintura el aspecto de veladuras, imágenes en profundidad, y detalles microscópicos. La técnica para estos casos era o es diluir más o menos la pintura en aceite de linaza mezclado con esencia de trementina. Respetando siempre el graso sobre magro. Las capas inferiores se diluyen en esencia de trementina (capa magra ya que la esencia de trementina es un disolvente). Si en las siguientes capas necesitamos una pintura más fluida se tiene que diluir con medium (dos partes de esencia de trementina y una de aceite de linaza), por lo tanto en esa capa la pintura tendrá un mayor porcentaje de grasa que la anterior.
  • El color llamado rose doré utilizado para los rostros se obtenía con la orina de las vacas indias previamente alimentadas con hojas de mango. Poco a poco fue cayendo en desuso.
  • El rojo intenso se hacía con ayuda de un insecto llamado «cochinilla».
  • En la antigüedad el color más costoso era el azul ultramar, obtenido de una piedra semipreciosa, el lapislázuli. Era el color utilizado en la pintura de los mantos de la Virgen, y era frecuente que su cantidad, uso y extensión fuera objeto de especificaciones muy precisas en los contratos realizados entre los comitentes y el artista.
  • Los artistas venecianos de final del siglo XV fueron los primeros que utilizaron el lienzo libre montado sobre un armazón.
  • La tela alcanzó su máximo esplendor como soporte en el siglo XIX con los impresionistas, cuando se comenzó a extender la pintura al aire libre y se hicieron necesarios soportes más ligeros y fáciles de transportar.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Acuarela.


    La acuarela es una pintura sobre papel o cartulina con colores diluidos en agua. Los colores utilizados son transparentes (según la cantidad de agua en la mezcla) y a veces dejan ver el fondo del papel (blanco), que actúa como otro verdadero tono. Se compone de pigmentos aglutinados con goma arábiga o miel. En sus procedimientos se emplea la pintura por capas transparentes, a fin de lograr mayor brillantez y soltura en la composición que se está realizando. En Japón, la acuarela ejecutada con tinta es denominada Sumi-e. En la pintura china, coreana y japonesa ha sido un medio pictórico dominante, realizado frecuentemente en tonalidades monocromáticas negras o marrones. El término acuarela se refiere frecuentemente a la acuarela transparente o al gouache (una forma opaca de la misma pintura.) La acuarela está hecha de pigmento fino o tinta mezclada con goma arábiga para darle cuerpo y glicerina o miel para darle viscosidad y unir el colorante a la superficie a pintar. Un relleno sin pigmentar se añade al gouache para dar opacidad a la pintura. Toda acuarela palidece si se expone al sol, los colores permanecen cuanto más calidad tienen los pigmentos. Podemos encontrar los colores en tubos o pastillas, en las dos formas vemos las diferencias entre pigmentos, por ejemplo con el azul de manganeso conseguimos una granulación.

Técnica:
    La técnica "transparente" de la acuarela implica la superposición de lavados finos y se basa en la blancura del papel para obtener sus efectos y los toques de luz. A medida que se superponen más lavados el color se hace más profundo. El color de la acuarela se puede modificar añadiendo o quitando agua, usando pinceles, esponjas o trapos. La acuarela da muchas posibilidades: la técnica del lavado nos permite crear degradados o lavados uniformes, incluso superposición de colores. Con la técnica húmedo sobre húmedo pintamos con la acuarela sobre el soporte ya humedecido, que nos da un efecto diferente. También podemos realizar lavados del pigmento una vez seco, dependiendo del papel, del pigmento y la temperatura del agua. La limpieza con esponja u otro elemento absorbente, el raspado, son algunos ejemplos de las amplias posibilidades que ofrece la acuarela.

Soporte:
    El soporte más corriente para esta técnica es el papel y hay gran variedad de texturas, pesos y colores, y su elección depende del estilo del artista. Existen tres tipos estándar:
  • Papel prensado en caliente (hp), tiene una superficie dura y lisa, muchos artistas consideran una superficie demasiado resbalosa y lisa para la acuarela.
  • Papel prensado en frío (no), es texturado, semiáspero, adecuado para lavados amplios y lisos.
  • Papel áspero, una superficie granulada, cuando se aplica un lavado se obtiene un efecto moteado por las cavidades del papel.
    El peso del papel es la segunda consideración para su elección, ya que un papel más pesado tiene menos tendencia a ondularse. Para evitar que el papel se ondule hay que tensarlo. 

Historia de la Acuarela:

    La pintura a la acuarela empezó con la invención del papel en China poco después de 100 a. C. En el siglo XII los árabes introdujeron la fabricación del papel en España y la tecnología se extendió a Italia décadas más tarde. Algunos de los más antiguos fabricantes de papel incluyen a Fabriano (en Italia), abierto en 1276, y Arches (en Francia), abierto en 1492.
    El antecesor de la acuarela en Europa fue el fresco — pintura mural usando pigmentos en un medio acuoso sobre yeso húmedo. Un buen ejemplo de fresco es la Capilla Sixtina, iniciado en1508 y completado en 1514.
    El primer uso conocido de la acuarela en Europa es por el pintor renacentista italiano Raffaello Santi (1483-1520), quien pintaba en grandes cartulinas como bocetos de tapices.
    En Alemania, Alberto Durero (1471-1528) pintó acuarelas en el siglo XV. La primera escuela de acuarela en Europa fue liderada por Hans Bol (1534-1593), influida por las creaciones de Dürer.
    Otros famosos artistas usaron la acuarela para completar su obra al óleo, incluyendo a van Dyck (1599-1661), Thomas Gainsborough (1727-1788), y John Constable (1776-1837).
    En la Gran Bretaña del siglo XVIII, Paul Sandby (1725–1809) fue llamado padre de la acuarela británica.
Uno de los acuarelistas más famosos es Joseph Mallord William Turner (1775-1850), que fue precursor de las técnicas que posteriormente desarrollarían las vanguardias. Sus cuadros reflejan magníficamente la luz y el movimiento.
    En la pintura española del s. XX cabe destacar en acuarela a dos grandes maestros: Ceferino Olivé (1907-1995) y su discípulo Rafael Alonso López-Montero (1921-2009 ), de quién se ha escrito: "Rafael sigue despertando admiración sincera con su dominio de la figura, su acierto en la temática y su concepción del color. En la proporción, el encuadre, la perspectiva, la consecución de los primeros términos y de los fondos lejanos, Rafael Alonso es un maestro desenfadado. Y ha llegado a esa cima a través del trabajo ilusionado cada día. Ya hace tiempo que Rafael Alonso figura entre los más destacados acuarelistas españoles. Sólo hay que contemplar esta esplendida selección de su variada obra para comprenderlo…" Agustín Romo. Revista Correo del Arte. 1989
    En Canarias, es significativa la práctica de esta técnica pictórica que tiene y ha tenido un gran arraigo y desarrollo, destacando entre otros artistas; Francisco Bonnín Guerín, José Comas Quesada o Alberto Manrique.

jueves, 1 de octubre de 2009

Pintura al pastel.


El arte de la pintura al pastel pertenece a las llamadas secas, ya que a diferencia de la pintura al óleo o la acuarela, no se utiliza ningún disolvente y se aplica directamente sobre la superficie de trabajo. Como soporte es común utilizar papel de buena calidad de buen gramaje de color neutro no blanco y de ligera rugosidad, aunque la técnica es lo suficientemente versátil para que se pueda usar sobre otras superficies.
Es una técnica cómoda, generalmente rápida y que permite realizar correcciones con gran facilidad, razón por la cual es escogida por muchos artistas.

El pastel en la historia del arte.

    Este medio fue mencionado por primera vez por Leonardo da Vinci en 1495. Esta técnica se inventó, probablemente, en Francia e Italia a finales del siglo XVI, aunque fue utilizada ya por Leonardo da Vinci gracias al impulso de Jean Perréal.
    El pastel conoció su edad de oro en el siglo XVII, donde sus colores francos y su capacidad para reproducir fielmente los tejidos, las texturas y las luces lo hicieron inseparable del arte del retrato. Fue utilizado por numerosos pintores como Charles Le Brun, Robert Nanteuil o Joseph Vivien.
    Fue en el siglo XVIII cuando conoció su apoteosis. Era el medio de moda para pintar retratos, y se solía usar en una técnica mixta con gouache. Los pintores Maurice Quentin de La Tour y Rosalba Carriera son especialmente bien conocidos por su técnica al pastel. Quentin de La Tour fue conocido como el "príncipe de los pastelistas"; empleó un método de fijación del pastel hoy en día desaparecido. Los retratos de Jean-Baptiste-Simeon Chardin (1699-1779) y bodegones son aún muy admirados. Tanto Chardin como Jean-Baptiste Perronneau y Jean-Étienne Liotard exploraron otras vías más espontáneas o intimistas. El pastel, símbolo de la gracia del Antiguo Régimen, cayó en desuso después de la Revolución francesa en beneficio del neoclasicismo y de la pintura al óleo.
    Aunque este medio no ha vuelto jamás a recobrar ese lugar dentro del mundo artístico, continuó utilizándose, de manera destacada, por los impresionistas (Edgar Degas) y por los nabis (Édouard Vuillard).
    Mary Cassatt presentó el impresionismo y esta técnica a sus amigos en Filadelfia y Washington y de ahí entró el pastel en los Estados Unidos. Pese a que ahí sólo se usó de manera ocasional en los retratos, a finales del siglo XIX, de igual modo que la acuarela, se hizo más popular (Metropolitan Museum of Art de Nueva York). En 1885 se fundó la Society of Painters in Pastel (Sociedad de pintores al pastel).
    La pintura al pastel se hizo popular en el arte moderno debido a la amplia gama de colores brillantes aportados.

martes, 1 de septiembre de 2009

Dibujo.


Primeras manifestaciones gráficas.
  
 El término grafía deriva del verbo griego que designa la actividad gráfica tanto en su modalidad de escritura como de  dibujo. En la época clásica se diferenciaba pintura (pictura) de dibujo (grafidis vestigia). El termino español dibujo deriva del latín designare (de signum, señal, imagen).
  Técnicamente el dibujo posee como característica primordial el trazo o la línea, se diferencia de las demás técnicas artísticas por los siguientes factores:
  1-Soporte: Puede server cualquier superficie plana. Pero desde tiempos remotos se han seleccionado materiales adecuados para ello: papel, tablillas egipcias, láminas lisas, calcáreas o de terracota, hojas de papiro, de palma, pergamino, tablillas de madera, etc.

 2- Técnica: Sobre estos soportes la imagen se puede marcar con puntas afiladas, lápiz, plumas...

 3- Tiempo de ejecución: La imagen tiene relación con la relativa brevedad de su ejecución. Pero la transcripción de una imagen puede ser breve o larga.

 4- Dimensiones: Las dimensiones por lo general son reducidas.

Dibujo sobre pergamino o papel.

  El pergamino exigía una larga preparación y no garantizaba el resultado final.
 El papel conseguido por la maceración de ciertas fibras vegetales o trapos. En occidente el papel más apreciado era el de tela de lino y de algodón.
 La elección del papel y del granulado está vinculada a diferentes razones expresivas que implican el uso de técnicas diversas. El papel blanco de granulado fino y superficie lisa, se prefiere para los apuntes y los dibujos de pluma y pincel, el papel, coloreado o no, de grano grueso, se presta más al dibujo a lápiz, carboncillo y pastel.

sábado, 1 de agosto de 2009

Bellas artes.


  No hay ningún motivo ilícito entre los que puedan hacer que guste una obra de arte. Todos nosotros cuando vemos un cuadro, nos ponemos a recordar mil cosas que influyen sobre nuestros gustos y aversiones: únicamente debemos preocuparnos cuando esos recuerdos nos privan de un placer que, de otro modo, habíamos experimentado. Hay causas equivocadas de que no nos guste una obra de arte.
  A mucha gente le gusta ver en los cuadros lo que también le gustaría ver en la realidad. Es comprensible, a todos nos atrae lo bello. Pero la inclinación a los temas bellos y atractivos puede convertirse en nociva si nos conduce a rechazar obras que representan asuntos menos agradables. Si reaccionamos contra esta primera aversión, podremos descubrir que la hermosura de un cuadro no reside realmente en la belleza de su asunto. La confusión proviene de qué varían mucho los gustos y criterios a cerca de la belleza.
  Lo mismo que decimos de la belleza se puede decir de la expresión. A menudo es la expresión de un personaje en el cuadro la que hace que éste nos guste o no, sobre todo si esa expresión se puede entender con facilidad. Pero no debemos desdeñar obras cuya expresión acaso no resulte tan fácil de comprender. Así hay quien se apasiona por cuadros o esculturas en los que queda algo por descubrir. Todos los artistas sean más o menos hábiles a la hora de representar rostros y actitudes humanas, se esfuerzan en plasmar los sentimientos que quieren transmitir.
  También hay quienes quieren admirar la destreza del artista al representar los objetos, y lo que más le gusta son los cuadros en los que algo aparece "como si fuera de verdad". La paciencia y habilidad que conducen a la representación fidedigna del mundo visible son realmente dignas de admiración, pero también lo es representar algo con menos detalle.
  Pero no es sólo el abocetamiento lo que molesta a los que prefieren que sus que sus cuadros parezcan "de verdad", aún sienten más aversión por obras que consideran dibujadas incorrectamente, especialmente si pertenecen al arte modero. Todo el que haya visto una película de Walt Disney lo sabe bien. Sabe que es perfectamente correcto dibujar cosas de modo distinto a como se presentan. Nadie va a ver las películas de Disney armado con los mismos prejuicios que cuando van a una exposición de pintura moderna. Si un artista moderno dibuja algo a su manera, en seguida se considera un chapucero incapaz de hacerlo mejor. Podemos estar seguros de que poseen conocimientos suficientes para dibujar con corrección. Si no lo hacen así, es porque acaso sus razones sean muy semejantes a las de Disney. Cuando encontremos una falta de corrección en un cuadro, no debemos condenarlo, deberíamos preguntarnos si el artista no tuvo sus motivos para alterar la apariencia de lo que vio. Tenemos la curiosa costumbre de creer que las cosas deben aparecer siempre como en los cuadros que estamos habituados. Tendemos a aceptar colores y formas convencionales como si fuesen exactos. Los niños acostumbran a creer que las estrellas deben ser " estrelladas" aunque realmente no lo son. Las personas que insisten en que el cielo de un cuadro tiene que ser azul y la hierba verde, no se conducen de manera distinta que los niños, se indignan si ven otros colores en un cuadro. Tendríamos que contemplar las cosas como si acabáramos de llegar de otro planeta. No es fácil desembarazarse de esas ideas  preconcebidas, pero los artistas que mejor lo consiguen producen con frecuencia las obras más interesantes.
  No existe mayor obstáculo para gozar de las grandes obras de arte que nuestra repugnancia a  despojarnos de costumbres y prejuicios. Cuanto más frecuentemente hemos visto aparecer un tema en arte, tanto más seguros estamos de que tiene que representarse siempre de manera análoga. Hay quienes desprecian y censuran las obras de arte por motivos erróneos.
  Un cuadro parece algo muy distante cuando está con su cristal y su marco colgado de la pared, pero no olvidemos que son objetos realizados por y para seres humanos: que cada uno de sus rasgos es el resultado de una decisión del artista: pudo reflexionar acerca de ellos, cambiarlos...
  Lo que preocupa a un artista cuando proyecta un cuadro, es algo difícil de expresar. Le preocupa "acertar".
  Cuando se trata de reunir formas o colocar colores, un artista debe ser siempre "exagerado". Tiene que equilibrar colores, formas, calidades, jugar con infinitos matices; tiene sobre la tela centenares de manchas y de formas que debe combinar hasta que parezcan acertadas. Puede pasar noches sin dormir pensando en estos problemas, estarse todo el día delante del cuadro colocando toques aquí y allí y borrarlo todo otra vez. Pero cuando ha vencido todas las dificultades sentimos que ha logrado algo en lo que nada puede ser añadido, algo que está verdaderamente acertado.
  Si le preguntamos a un artista por qué lucha de este modo por conseguir el equilibrio justo, no sabría contestarnos. No siguió ninguna regla fija. Intuyó lo que tenía que hacer. Se han tratado de formular leyes sobre su arte, pero cuando artistas mediocres tratan de aplicar esas leyes, no consiguen nada, tales reglas académicas son por lo general absurdas.
  Resulta imposible dictar normas de esta clase, nunca se puede saber por anticipado que efectos desea conseguir el artista. No hay reglas que nos expliquen cuando un cuadro o una escultura están bien, tampoco es posible explicar exactamente con palabras por qué creemos hallarnos frente a una obra maestra. Esto no quiere decir que no se pueda discutir en cuestión de gustos. Estas discusiones nos llevan a contemplar los cuadros, y cuanto más lo hacemos, más cosas advertimos en ellos que anteriormente se  nos habían pasado por alto. Y cuanto más claramente la percibamos, más disfrutaremos de ellas.
  "Sobre gustos no hay nada escrito", pero el gusto puede desarrollarse. Debemos tratar de  comprender lo que los artistas se propusieron realizar.
  Nunca se acaba de aprender en lo que al arte se refiere. Siempre existen cosas nuevas por descubrir. Es importante que para gozar de estas obras tengamos una mente limpia, capaz de percibir cualquier indicio o armonía oculta. Es infinitamente mejor no saber nada de arte, que poseer esa especie de semi-conocimiento del snobismo, porque podemos perder el verdadero disfrute del arte.
  A veces observamos a ciertas personas que pasean a lo largo de un museo con el catálogo en la mano. Cada vez que se detienen delante de un cuadro, buscan afanosamente su número, y tan pronto como han encontrado el título o el nombre se van. Podían perfectamente haberse quedado en casa, pues apenas si han visto el cuadro. No han hecho más que revisar el catálogo. Se trata de inteligencias de corto alcance que no están hechas para la contemplación gozosa de ninguna obra de arte.
  Quienes han adquirido conocimiento de la historia del arte corren el riesgo, a veces, de caer en estas trampas. Pero mirar un cuadro con ojos limpios, es una tarea más difícil, pero también mucho mejor recompensada.