Luis XV (1710-1774) fue un rey francés que promovió
algunos cambios en el arte y la arquitectura. Surgen durante este periodo la
ornamentación de origen chino y el estilo Rococó, con uso de maderas enchapadas
en colores claros y marquetería trabajada, pintadas con motivos
predominantemente vegetales. Esta época se caracteriza por innovaciones
temáticas y de técnicas. El modo de vida hedonista del monarca, se traduce en
la decoración que se ocupa de la belleza y la sensualidad, con un derroche de
lujo.
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Los muebles Luis XV, son ejemplo
de refinamiento, ornamentación profusa y elegante, que caracterizó el estilo de
vida durante el reinado de este monarca. Las líneas curvas, los colores claros,
y los motivos exóticos, caracterizan a esta época, donde los principales
representantes son la silla y la cómoda Luis XV. La línea recta es condenada
definitivamente. Todo ha de ser torneado, ondulante y calado. Las patas de las sillas
son curvas, las cómodas bombé y los muebles llevan, en marquetería, adornos
formando flores, cintas y hojas. Es el momento en que reina la mujer elegante y
frívola. Todo se hace bello y refinado. Las habiaciones reducen su tamaño.
Cuadros, tapicerías y espejos dan aire vivo y alegre a los interiores. El oro reluce bajo los techos, que ahora son
blancos. Oriente influye a través del arte, el laqueado oriental es
imitado, así como otras técnicas de acabado con aires exóticos, como el calco y
el collage. A esta tendencia mobiliaria se la denomina “chinoiserie”.
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La vida se intensifica y ello
influye en el movimiento que traducen todos los detalles y se completa en el mueble.
La fantasía descuella sobre todo y la gracia alcanza su expresión más feliz.
Todo ha sido minuciosamente cuidado, pero el conjunto aparenta leve desorden. Los muebles de reposo se caracterizan
por su comodidad. Los almohadones de plumas y los tejidos suntuosos cubren los
muebles de reposo, la chaiselongue y la bergère.
Los muebles son chapados en palo de rosa, palisandro y caoba, y la madera se
divide en cuadrantes que forman con las vetas dibujos geométricos. Toda esta
movilidad y gracia de la línea curva, el oro y el color, se aquietan
repentinamente al entrar en el período de Luis XVI.
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Este periodo es uno de los más prolíficos de la decoración,
donde incursionan los bronces, las guirnaldas, cintas y volutas, junto a nuevos
diseños de muebles, como las camas entre otros. Las líneas sinuosas, los
colores suaves, el refinamiento informal se identifican con la mayor presencia
femenina en la corte. Las sillas Luis XV junto con la cómoda
son de lo más representativo de este estilo. Donde abundan las líneas curvas,
los arabescos, y los detalles de suma riqueza. Durante este reinado tiene su
auge la fabricación de los gobelinos, donde se abandonan los temas épicos e
históricos, que son sustituidos por escenas de la mitología, galantes, que son
coronados por alentours (orla que rodea el motivo central, como si fuese un
paño decorado con motivos animales o vegetales. Este es el primer ejemplo de
estilo integral, pues se ocupa del diseño completo de los ambientes en todos
sus detalles, desde los papeles pintados, a los ropajes, las lámparas y demás
accesorios. La ornamentación de este periodo es superficial, opulenta y
delicada a la vez, destinada a convertir la existencia en un placer estético
continuo.