Sin
lugar a dudas una de las personas a quién más quiero dentro del mundo de las
miniaturas es a mi querida Pilar Alén. Con ella comparto muchas aficiones y
gustos, ideas y pensamientos y se puede decir que nos lo contamos casi todo. Hace
tiempo Pilar me contó que en clase de canto le pidieron interpretar el “Addio
del passato”. En este pasaje, uno de los más bellos de La Traviata, Violetta
Valery lee la carta de Georgio Germont donde le pide perdón por el sacrificio
de abandonar a su amado Alfredo. También me habló de la producción que hizo el Royal
Ópera House Covent Garden de Londres con Angela Gheorghiu en el año 1994. La
escenografía nos gustó bastante y basándome en dicho decorado he creado esta
escena que será expuesta en la próxima Feria de Miniaturas de Andalucía.
Acto III
En la habitación de Violetta.
Algunos meses después de la fiesta, Violetta yace en
cama debido al avance de la tuberculosis. El doctor Grenvil le dice a Annina
que Violetta no vivirá mucho puesto que su tuberculosis ha empeorado. A solas
en su habitación, Violetta lee una carta del señor Germont, en la que le dice
que el Barón sólo fue herido en su duelo con Alfredo; que ha informado a
Alfredo del sacrificio que Violeta ha hecho por él y su hermana; y que él envía
a su hijo a verla tan pronto como sea posible para pedir su perdón. Pero
Violetta siente que es demasiado tarde (Violetta: Addio del passato – "Así
se cierra mi triste historia").
Annina se apresura a la habitación para decir a Violetta que ha llegado
Alfredo. Los amantes quedan reunidos y Alfredo sugiere que ellos abandonarán
París (Alfredo, Violetta: Parigi, o cara , noi lasceremo – "Querida,
dejaremos París" ).
Pero es demasiado tarde: ella sabe que su tiempo se ha agotado (Alfredo,
Violetta: Gran Dio! morir si giovane – "¡Oh, Dios! Morir tan joven").
El padre de Alfredo entra con el doctor, lamentando lo que ha hecho. Después de
cantar un dúo con Alfredo, Violetta revive rápidamente, exclamando que el dolor
y la incomodidad la han abandonado. Un momento después, ella muere en brazos de
Alfredo.
«Teneste la promessa... la disfida ebbe luogo! Il Barone fu
ferito, però migliora...Alfredo è in stranno suolo; il vostro sacrificio Io
stesso gli ho svelato; Egli a voi tornerà pel suo perdono; Io pur verrò... Curatevi...
mertate un’ avvenire migliore.
Georgio Germont».
(CON VOCE SEPOLCRALE)
È tardi...!
(SI ALZA)
Attendo,
attendo... nè a me giungon mai...!
(SI GUARDA NELLO SPECCHIO)
O, come son mutata! Ma il Dottore a sperar pure m’esorta...!
ah, con tal morbo ogni speranza è morta.
Addio, del passato bei sogni ridenti, le rose del volto già
sono pallenti; L’amore d’Alfredo perfino mi manca, conforto, sostegno dell’anima
stanca... Ah, della traviata sorridi al desio; A lei, deh, perdona; Tu
accoglila, o Dio, or tutto finì.
Espero
que os guste el resultado.
¡Un saludo!