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domingo, 19 de julio de 2026

José Luis Trilling: un señorito mondonguero

 En Estepa, hasta los gatos llevan el barrio en el alma y en el pelaje. 

Mi compañero, José Luis Trilling, es la prueba viviente —y ronroneante— de que esas identidades que forjamos los humanos trascienden lo meramente anecdótico. Impregnan todo. Incluso el carácter de un felino. 



Él nació, con toda la precisión histórica que un minino puede tener, en el solar de "La Cortesa Vieja". En la calle Santa Ana, a un paso de la iglesia del Carmen. Es decir, vino al mundo en el corazón geográfico y espiritual del barrio mondonguero. 

No pudo elegir un pedigrí más auténtico. 

Desde el primer día, su comportamiento confirmó su linaje. José Luis Trilling no es un gato cualquiera. Es un señorito del centro. Posee esa elegancia despreocupada y ese orgullo innato que parecen beber del ambiente mismo de las calles donde el comercio fue próspero. Donde las morcillas y los chorizos marcaban el ritmo de una economía boyante. 



Mientras yo, su humano, me afano con la aguja y la tela —oficio heredado de la humildad de un barrio trabajador, oficio de corachero aunque no me guste el apodo—, él despliega una ociosa aristocracia. Su día transcurre entre largas siestas ceremoniales en su cunita granate —un trono a su medida, ni más ni menos— y la emisión de discretas, pero firmes, demandas de alimento. 

No suplica. No maúlla con urgencia. Él emite. Es un sutil aviso al personal de servicio. 

En sus ojos verdes, de un tono profundo como el de los olivares antiguos, no hay rastro de servidumbre. Hay, en cambio, la tranquila certeza de quien está en su lugar legítimo. Como si el mundo, simplemente, hubiera sido ordenado para su comodidad. 



Una vez intenté cambiarle la marca de las latas. Error de principiante. Me miró durante diez minutos seguidos sin pestañear. No comió durante horas. Y cuando al fin cedí y le puse su comida habitual, él se acercó despacio, olfateó el plato con fingida indiferencia y, antes de empezar a comer, levantó la vista hacia mí. Esa mirada decía: "Que no vuelva a ocurrir". 

No ha vuelto a ocurrir. 

Esta pequeña crónica doméstica me sirve para reflexionar sobre cómo las identidades que debatimos los humanos —churreteros, mondongueros, coracheros— son en realidad fuerzas telúricas. Moldean hasta los detalles más cotidianos. Incluso el carácter de un gato. 

Mi José Luis Trilling, sin haber leído una sola acta municipal ni una copla, encarna el estereotipo del mondonguero: seguro, establecido, con cierta altivez graciosa. Él no entiende de esfuerzos. Él entiende de derechos adquiridos por nacimiento. Nació en un barrio bien, oiga. Y eso no se negocia. 



A veces, mientras lo observo dormir plácidamente en su cunita granate —con la panza al sol, una pata colgando sin ningún pudor—, pienso que José Luis Trilling es el guardián más fiel de una esencia. En un mundo donde las fronteras barriales se difuminan, donde los oficios antiguos se transforman y los jóvenes ya no saben qué era un churrete, él permanece inmutable. 

Un fósil viviente de la distinción mondonguera. 

Es un recordatorio peludo y entrañable de que la historia no solo se escribe en los libros o se canta en las ferias. A veces, ronronea en un rincón. Pide una golosina con maullido imperioso. Y, con su mera presencia, reafirma que en Estepa hasta el último rincón, hasta el último solar, tiene una memoria y un carácter que lo definen. 



Y a mí, simple artesano de la aguja —corachero de nacimiento—, no me queda más que servir a este pequeño y elegante monarca. Heredero involuntario de un orgullo que los humanos hemos tardado siglos en convertir en motivo de fiesta. 

Así que nada. Cuando pasees por Estepa y veas un gato gris con aires de grandeza, con la mirada fija en el horizonte como si el horizonte le debiera algo, ya sabes. Inclínate levemente. Es probable que sea un Trilling. 

Y si no lo haces, te mirará con esos ojos verdes de olivar antiguo. Y no volverás a dormir tranquilo. 

Pedrete Trigos

domingo, 29 de diciembre de 2013

Dª María Zayas.

    ¡Hola a todos!

    El año pasado participé junto a una amiga en un reto de crear ella una escena en color rosa y yo otra en color verde. Ya ambos detestamos dichos colores. Pilar consiguió terminar su escena a tiempo, yo mirad cuando lo he conseguido... El personaje es Dª María Zayas, una muñeca que me hizo Mª Nieves Mergelina. Creo que la escena le viene al pelo.


    Esta escena está inspirada en Dª María Antonia Zayas-Fernández de Córdova y Ossorio-Calvache, Delgado y Contreras de la Vega, Zea y Martín de Medina y Aranda, nace en Granada el 24 de mayo de 1885. Única heredera de los bienes de sus padres, al morir dos hermanos y sin descendientes. Una mujer que destacaba por su humildad y amor a las clases desfavorecidas, por su firme carácter y su inteligencia. Administró personalmente su fortuna, un vasto patrimonio inmobiliario radicado en Priego de Córdoba, Martos (Jaén) y en diferentes localidades de Granada, alcanzando una superficie de más de 20 millones de metros cuadrados, compuesto fundamentalmente por bienes de naturaleza rústica.

    Dispone en testamento ológrafo, de fecha 15 de septiembre de 1971, crear una fundación de carácter benéfico a la que lega todo su patrimonio, con la finalidad de servir al sostenimiento de las personas mayores. Sus últimos años de vida los dedicó a vivir de forma sencilla, sin lujos. Tras una larga enfermedad, fallece en Granada, el 4 de enero de 1979, con 93 años de edad en la casa que ocupaba en la cuesta de San Gregorio Nº 13. Aquí os dejo unos apuntes sobre lo poco que he encontrado sobre este personaje tan fascinante:

    Doña María Antonia Zayas y Osorio Calvache, puso fin al linaje de los Osorio Calvache, los cuales tenían su origen en Galicia. El que vino a Granada como caballero particular obedeciendo al llamamiento de los Reyes Católicos, fue Don Fernando Osorio, capitán de caballería. Su padre era Don Pedro Álvarez Osorio, señor de Villalobos, alférez mayor del rey y primer conde de Trastámara.


    Don Fernando Osorio vino desde León a Jaén, con su mujer Doña Ana López de Guevara, donde se estableció, incorporándose al ejército de los Reyes Católicos para la conquista del Reino de Granada. De este caballero descienden los Osorio Calvache de Granada.

    Don Baltasar Osorio Calvache, familiar de la Inquisición, se casó con Doña María Cabrera, en unión de la que se hizo testamento en el año 1627, fundando dos mayorazgos para sus dos hijos, Don ManuelDon Fernando, con la obligación de que sus poseedores se habían de llamar Osorio y usar las armas de los marqueses de Astorga.


    Descendían también del conquistador directamente, Don Manuel, Don Emilio del Hábito de Calatrava y Doña Fernanda Osorio Calvache de Contreras Zea y Aranda, casada con Don Francisco Zayas y Delgado de la Vega y Martín de Medina, padres de Doña María Antonia Zayas y Osorio Calvache, la cual a su muerte, sin descendientes ni ascendientes, legó todos sus bienes a la Fundación San Fernando Rey de España y San Francisco de Asís, incluyendo la casa nobiliaria de Nigüelas y el Molino más antiguo de España, que luego pasó a manos del Excmo. Ayuntamiento para su restauración. Esta magnífica casa perteneció a la familia Osorio Calvache desde el siglo XVII  como finca de recreo. A la muerte de Dª María, el Ayuntamiento  de Nigüelas inició los trámites de expropiación que dieron sus frutos en 1989.


    ¿Y que tienen estos datos de interesantes? Nada, solo fechas y nombres sin más, sin historia, sin vida, sin dolor.

    He buscado varias veces por internet imágenes de Dª Mª Zayas, pero no he encontrado nada, salvo grabados de la escritora del mismo nombre, pero del personaje que yo quiero ¡nada de nada! Solo algunos apuntes de la fundación que lleva su nombre. Así que me remitiré a lo que recuerdo de la leyenda que hace años escuché por televisión:


    Dª Mª Zayas, era la hija de un terrateniente de Granada, y por lo que cuentan nada guapa y poco inteligente, por lo que se estaba quedando soltera. Por esos días apareció por Granada cierto joven bien plantado y al parecer heredero de una buena familia del norte. Mira por donde este mozo vino a pretender a Dª María, y el padre de esta empezó a indagar la verdadera procedencia del mocito, ya que dudaba que verdaderamente se hubiera enamorado de su hija. Con la fecha de la boda ya concretada y todo preparado para el enlace, el padre de Dª María, descubre que su futuro yerno, no es más que un caza fortunas, y al enterarse de esto, anula la boda, echa de Granada al impostor y recluye en casa a su hija, la cual termina por volverse loca esperando a que su novio volviera a por ella.

    Pasado el tiempo y muertos sus padres, Dª María queda como única heredera de las dos mayores fortunas de Granada, sin hermanos ni primos ni pariente alguno, toda esta fortuna está en sus manos. Y para que nadie se viera como ella, sola y abandonada de todos, Dª María, decide dejar su fortuna en herencia a los más pobres de Granada, para que al menos ellos no terminaran solos y encerrados en el olvido. Así nace la fundación Zayas.


    Esta historia tiene todas las características de una novela, de hecho existe un personaje similar en una novela de Charles Dickens llamado Miss Havishan, (Grandes esperanzas) Una dama a la que su novio la deja esperando en el altar, ella congela el tiempo en ese instante y sigue eternamente esperándolo con su vestido de novia y su ramo de flores ya muertas.

    La historia de Dª María es muy cruel pero muy realista, fiel retrato de una época en la que la que las clases sociales estaban por encima de otros intereses y la mujer vivía sometida a la voluntad del hombre. Casualidades o no, hay una copla de Rafael de León titulada "Dicen", cuyo personaje vive una historia muy similar, os dejo aquí la letra:



Dicen.

En el mismo punto y hora
que acabó con Pepe Mora, 
doña Aurora sobre el pelo
no se puso ni una flor,
y a su patio da cal pura,
un convento de clausura
y una cárcel con cerrojos
para el luto de su amor.

Dicen que lleva un velo sobre el semblante,
dicen que si habla sola de madrugá,
dicen que en sus ojazos como diamantes,
brilla una luz extraña de oscuridad.

Y Sevilla a todas horas,
cuenta, canta y mire usté,
que está blanca doña Aurora
lo mismito que el papel.
Dicen que llora y llora por su querer.

Se ha casao Pepe Mora
y al momento doña Aurora,
los vestíos de esponsales
desentierra del arcón,
y de novia y con mantilla,
por las calles de Sevilla,
va una pena pregonando
que ha perdío la razón.

Dicen que eran dos ascuas sus ojos moros,
dicen que con un aire de majestad,
dicen fue repartiendo monedas de oro,

desde una punta a otra de la ciudad.

Y a su paso los chiquillos
para burla de su amor,
le tiraban papelillos
y a puñaos el arroz.
Dicen que era una pena ver su dolor.


    La frase en la que dice: "los vestidos de esponsales desentierra del arcón", creo que es bastante descriptiva. Me imagino a esa mujer, rota de dolor al ver que su esperanza desaparece, e imaginándose un mundo paralelo, donde ella es la verdadera novia. Así es como veo yo a este personaje; con su "muerto" vestido de novia puesto, su ramo de flores ya secas y con la vista perdida, quién sabe dónde, tras la ventana de su "casa-prisión", esperando a ese novio que nunca volvió.

    ¡Un abrazo enorme!

jueves, 21 de febrero de 2013

Los bordados de Elena.

    ¡Hola a todos!

    ¿Cómo lleváis la semana? Espero que bien. Yo por mi parte encantado de la vida, y ahora veréis por qué.  Me encantan los bordados a punto de cruz ¿a quién no? Más si estos están realizados por alguien a quien aprecias, y ese es el caso de Elena San Millán. Yo había visto algunos bordados suyos en su blog y en facebook, pero hasta que no tuve uno en la mano, no pude apreciar la finura y delicadeza de su trabajo, lo diminuto de la puntada. Es cómo si estuvieran realizados por un ser diminuto. De momento os muestro estas tres piezas, un par de ellas más, están esperando a ser montadas sobre sus respectivos soportes, en breve os las mostraré.






    ¡Un abrazo enorme y un millón de gracias, Elena!

jueves, 27 de diciembre de 2012

Mini Tildas.

    ¡Hola a todos!

    ¿Como lleváis las Navidades? Espero que muy bien. El fin de semana pasado estuve con mi queridísima Pilar en su casa y se nos ocurrió hacer unas "mini Tildas". Supongo que todos conocéis a esta simpática muñeca de piernas larguísimas que tiene toda una estética alrededor suyo. Están confeccionadas con fimo y vestidas con telas impresas por Pilar. Por mi parte le añadí mi toque a base de puntillas y lazadas de seda. ¿Qué os parecen?







¡Un besote enorme!

martes, 20 de noviembre de 2012

Costureras.


    ¡Hola a todos!

    Hoy os traigo un maravilloso artículo que hace tiempo publicara un querido amigo. El artículo trata sobre el noble oficio de costurera, una profesión de la cual desciendo, ya que muchas de las mujeres de mi familia se han dedicado a él. Estoy seguro de que os va a gustar.

Por necesidad o vocación; costureras.



    Cuando se profundiza en la historia de nuestra ciudad y se comparan situaciones diversas, se advierten toda clase de cambios y diversidad de tareas. Pero es cierto que en cada época, la persona se ha afanado en su trabajo para de una manera u otra, con más o menos dificultades, llevar el sustento a casa. Respecto del trabajo femenino, advierto que hoy en día proliferan las peluqueras como las setas en los humedales. Y antes, hace muchos años el empleo en boga para la mujer era -en muchos casos- el de costurera. Corrían tiempos difíciles en los que junto a las reminiscencias de la revolución industrial y la guerra civil, se hizo imprescindible que todos los miembros de las familias acudieran al trabajo, comenzando por el padre y la madre y continuando por los pequeños a la edad de doce años. Aun a pesar de la necesidad, el trabajo de la mujer no era bien visto según se desprende de estas letras siguientes a favor de los derechos de los trabajadores, ya que la cultura machista imperaba por entonces. “hay que dar al obrero un salario justo que sea suficiente para sustentar a su familia […], es un crimen abusar de la edad infantil y de la debilidad de la mujer que en casa debe desarrollar su labor. Por ello es gravísimo que la madre por causa de la escasez del trabajo del padre, se vea forzada a ejercer fuera de las paredes domésticas trabajos productivos…” (Quadragesimo anno 1922).

    Aun a pesar de la justificada preocupación de S.S. Pío XI, fueron muchas mujeres las que se vieron obligadas más por obligación que por vocación a ser costureras. Estepa, pueblo artesano y laborioso, siempre ha tenido en su haber grandes costureras, cuya labor ha pasado de maestras a discípulas a lo largo de los años. Por la situación ya nombrada, el siglo pasado fue esencial para el desarrollo de la costurería. A principios del siglo XX, muy nombrada y maestra de maestras, fue Concha “La coraje”, la cual enseñó a María y Conchita la de Juan Manuel, a mi abuela Concha Pérez y a Dolores la de Rosa, que a su vez enseñó a Epifanía, mi madre. Concha la Coraje, fue costurera de señoras de medio pelo, a la cuales tomaba medidas y probaba en las casas de las clientes. Junto a estas nombramos a algunas de ellas como las Corberas, Carmelita la de Coleto, Isabel Marchán, Ángeles Marchán, la Callaita y las Trompitas que eran camiseras…etc. Y de caballeros nombramos a Dolorcitas la Floría, Remedios la Patalante, Conchita la Tacona, la Paterná, la Carpichita, Lorenzo Molleja, Asunta la Corretora…etc. El ser costurera era considerado en aquel tiempo como algo a tener en cuenta tanto en la familia como en la sociedad local de entonces. No en balde el refranero popular decía que: “una costurera es una carrerita en la casa de un pobre”. Además como de los pueblos de alrededor venían a que se les cosiera, ser costurera era considerado empleo de cierta clase. Esta consideración ante el pueblo valió para que en carnaval les compusieran la siguiente copla: “Os vamos a referir lo que son las costureras, que de ciento sale una que tenga buena pechera. El otro día una niña veréis lo que le paso. Le saltaron los corchetes, ¡osú qué vergüenza lo que se le vio! Y de pechera llevaba el forro de un pantalón, las sábanas de su madre y mangas de un camisón; una olla y un anafe y el canasto del carbón, y después tuvo un chiquillo y tubo que criarlo con un biberón”.

    La confección de ropa de calle por entonces era algo exclusivo de las personas pudientes y las menos pudientes se conformaban con si acaso, un traje al año y una vuelta del revés a un abrigo de buen paño, que probablemente era heredado. La labor fundamental de las costureras era la ropa y prendas de andar por casa como batas y delantales enormes. Para la mujer que cosía en su casa la jornada laboral era permanente y eterna. La jornada en casa ajena, era de al menos diez horas, en las cuales se podía ganar en aquella época la friolera de cinco duros (25 pesetas), teniendo en cuenta que el pan costaba 24 pesetas. Por ello en casa de mi abuela Concha se compraba pan cada tres días como bien escaso aunque existente. Hubo algunas que por valientes y justificadas por la carestía de entonces, se lanzaron a coser haciendo cortes a paños buenos, manchando telas o entregando ropa sin quitarle los hilvanes ni hilachas. Por ello como hoy, era necesaria la formación. En las casas donde se aprendía este oficio de costureras se requerían unos seis o siete años de formación, durante los cuales la maestra iba encomendando tareas de responsabilidad a las aprendices según avanzaban y se desenvolvían. En torno a la gran mesa de costura se sentaban ocho o diez mujeres entre las cuales se trababa conversación según el tiempo y las circunstancias. Era un gran momento cuando la maestra consideraba oportuno el dejar marchar a una costurera o el mantenerla junto a ella como trabajadora de pleno derecho. Pero aun así, las mesas de las costurerías siempre serían un buen recuerdo, para las que forjaron un futuro para ellas y su gente.

    De mujeres grandes está plagado el mundo, y muchas de ellas con hernias de disco y los dedos doloridos puntada a puntada dejándose la vista, consiguieron sentadas en una silla baja de enea sin dejar de trabajar, doloridas las espaldas y atendiendo la casa cuando todos dormían para gozar de una relativa tranquilidad, que en los tiempos dificilísimos no faltaran los alimentos necesarios. Ni magdalenas por Pascua ni natillas en los bautizos. Y que los rosquitos y dulces aunque un poco duros, fueran frescos y no supieran a cajón de la cómoda donde eran fieramente administrados. Como digo, grandes mujeres que siendo aprendices, en las mesas camilla de trabajo, aprendieron junto a dobladillos, sisas, piqués, fallas y terciopelos gastados, a ser educadas, sensatas y responsables para labrarse un futuro. Un futuro que nada sería y nada será, sin la edificación que sobre nuestras vidas ejerce lo mucho que de nuestros antepasados aprendimos y a los cuales debemos nuestra Estepa. Para tantas y tantas mujeres de antes y de ahora, valientes, libres, entregadas y trabajadoras, mi beso y mi reconocimiento. Hasta siempre Concha Pérez, hasta luego mamá.

Florencio Salvador Díaz Fernández.

lunes, 15 de octubre de 2012

Conchita Quiroga.

    ¡Hola a todos!

    Algunas veces les he puesto nombre a algunos personajes que he vestido, pero nunca apellido. En este caso, aunque no se trate de un retrato, esta muñeca se inspira en la madre de amiga Julia. Una de las mejores cosas que me han ocurrido en este trabajo, es conocer a cantidad de personas maravillosas que hoy considero verdaderos amigos. A algunos es verdad que solo os conozco desde aquí y no en persona, pero aun así os aprecio enormemente. Pues bien, una de las personas que sí he tenido el placer de conocer en vivo, es a mi querida Julia. Es verdad que solo nos vemos de feria en feria, pero siempre es la sensación de acabar de despedirnos hace un momento. Julia le ha dedicado una preciosa tienda de bebés a su madre, una mujer que ejerció el trabajo de matrona al igual que su abuela. Cuando vi esa entrañable escena, y sobre todo las tiernas palabras que Julia le dedicaba a su madre, quise participar en ella vistiendo a la dependienta, y bueno, aquí la tenéis.



    La muñeca luce un vestido inspirado en los modelos de los años 50, época dorada de la alta costura en España, con grandes maestros como Cristobal Balenciaga, Manolo Pertegaz o Elio Berhanyer. Consta de falda de capa y top ajustado y magas tres cuartos, muy típicas de la época. Todo el conjunto está realizado en algodón con estampado de lunares blanco y negro. El pelo con las puntas rizadas hacia fuera y algo cardado, se adorna con una pequeña lazada de un rosa casi blanco. Una fina gargantilla y una pulsera de doble vuelta complementan el look de esta delicada muñeca.

    ¡Un besote enorme a la dos! 

“Jamás en la vida encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada y verdadera que la de tu madre”.

Honoré de Balzac.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Una visita a Granada.

    ¡Hola a todos!

    Tengo la inmensa fortuna de vivir en uno de los lugares más bonitos del planeta; Andalucía. Y sin lugar a dudas Granada es una de esas ciudades que hacen más grande y más hermosa a esta tierra. Este fin de semana me he escapado a Granada a visitar a mi amiga Carol, y nos hemos pegao unas buenas caminatas y algún capricho miniaturil. Aquí os dejo unas fotos de esta maravillosa ciudad y también una compritas que hice.

    ¡Feliz semana a todos!





(Edificios en la Avda. Reyes Católicos).

(Puerta del Corral del Carbón).
(Plaza de Santo Domingo).

(Cuesta de la Alhambra).

(Iglesia de San Cecilio).

(Arco de la antigua muralla).



(La Alhambra desde el Paseo de los Tristes).


(Unas chuches de Alcaicería).



sábado, 12 de mayo de 2012

Cama para Nat.

Esta cama es para una muy buena amiga, la cual está creando poco a poco una deliciosa casa de muñecas en estilo Shabby. Tanto la cama como las sábanas y colcha las he creado para ella. Y he disfrutado muchísimo haciéndolo, ya que cuando haces algo para alguien a quien estimas, disfrutas el doble!!




¡¡Espero que la disfrutes mucho, Nat!! Un besazo enorme!!

martes, 8 de mayo de 2012

"Addio del passato"

    Sin lugar a dudas una de las personas a quién más quiero dentro del mundo de las miniaturas es a mi querida Pilar Alén. Con ella comparto muchas aficiones y gustos, ideas y pensamientos y se puede decir que nos lo contamos casi todo. Hace tiempo Pilar me contó que en clase de canto le pidieron interpretar el “Addio del passato”. En este pasaje, uno de los más bellos de La Traviata, Violetta Valery lee la carta de Georgio Germont donde le pide perdón por el sacrificio de abandonar a su amado Alfredo. También me habló de la producción que hizo el Royal Ópera House Covent Garden de Londres con Angela Gheorghiu en el año 1994. La escenografía nos gustó bastante y basándome en dicho decorado he creado esta escena que será expuesta en la próxima Feria de Miniaturas de Andalucía.




Acto III

En la habitación de Violetta.


Algunos meses después de la fiesta, Violetta yace en cama debido al avance de la tuberculosis. El doctor Grenvil le dice a Annina que Violetta no vivirá mucho puesto que su tuberculosis ha empeorado. A solas en su habitación, Violetta lee una carta del señor Germont, en la que le dice que el Barón sólo fue herido en su duelo con Alfredo; que ha informado a Alfredo del sacrificio que Violeta ha hecho por él y su hermana; y que él envía a su hijo a verla tan pronto como sea posible para pedir su perdón. Pero Violetta siente que es demasiado tarde (Violetta: Addio del passato – "Así se cierra mi triste historia").

Annina se apresura a la habitación para decir a Violetta que ha llegado Alfredo. Los amantes quedan reunidos y Alfredo sugiere que ellos abandonarán París (Alfredo, Violetta: Parigi, o cara , noi lasceremo – "Querida, dejaremos París" ).
Pero es demasiado tarde: ella sabe que su tiempo se ha agotado (Alfredo, Violetta: Gran Dio! morir si giovane – "¡Oh, Dios! Morir tan joven"). El padre de Alfredo entra con el doctor, lamentando lo que ha hecho. Después de cantar un dúo con Alfredo, Violetta revive rápidamente, exclamando que el dolor y la incomodidad la han abandonado. Un momento después, ella muere en brazos de Alfredo.


«Teneste la promessa... la disfida ebbe luogo! Il Barone fu ferito, però migliora...Alfredo è in stranno suolo; il vostro sacrificio Io stesso gli ho svelato; Egli a voi tornerà pel suo perdono; Io pur verrò... Curatevi... mertate un’ avvenire migliore.
Georgio Germont».

(CON VOCE SEPOLCRALE)

È tardi...!

(SI ALZA)

Attendo, attendo... nè a me giungon mai...!

(SI GUARDA NELLO SPECCHIO)

O, come son mutata! Ma il Dottore a sperar pure m’esorta...! ah, con tal morbo ogni speranza è morta.
Addio, del passato bei sogni ridenti, le rose del volto già sono pallenti; L’amore d’Alfredo perfino mi manca, conforto, sostegno dell’anima stanca... Ah, della traviata sorridi al desio; A lei, deh, perdona; Tu accoglila, o Dio, or tutto finì. 








Espero que os guste el resultado.


¡Un saludo!